A Sala Llena

Rotterdam 2022 | Met Mes

La geometría, los colores brillantes, los efectos sonoros y los movimientos abruptos acentúan el tono cómico de Met Mes* (2022). Mientras tanto, las actuaciones y la composición musical revelan las ironías a las que Sam de Jong apunta.

Entre comedida parodia y sueño psicodélico, la película del director y guionista neerlandés aborda las preocupaciones disímiles entre televisión y cine. Eveline (Hadewych Minis) es una conductora de un programa de tv. Se deja llevar por el impulso de renunciar a su trabajo por la banalidad del mismo. Pero enmascara su deseo con la excusa de que pronto se pondrá bráquets y así su show perdería público.

A los segundos renuncia confesando la verdadera razón y su esposo le regala una cámara de video para documentar las dificultades sociales de su vecindario. De todas maneras aquel detalle de su apariencia ejemplifica una observación que se repite durante la obra. A través de los gags, la apariencia de los personajes y los planos reflejan el vecindario como un show de tv donde ciertos detalles técnicos revelan la honestidad en medio de engaños.

El toque hilarante se mantiene porque el director alterna los elementos de burla: el canto de una gaviota, el corte tajante de un plano a otro, el frenazo de una patrulla policial, la composición musical de Marco Sterk. En otra escena, Minis escupe con disimulo y puntería un hueso de pollo luego de una reflexión seria. 

Tantos elementos en armonía disonante advierten una toma de conciencia al menos de nuestra parte cuando, a veces, la cámara opta por el punto de vista subjetivo. Más cuando ocurren las consecuencias de la mentira de Eveline sobre cómo Yousef (Shahine El-Hamus), el chico del barrio, le robó su cámara. 

Ahí ella enmienda el error tomándose “en serio” el proyecto documental. Entonces lo entrevista y ambos enfrentan sus descaros. Él había robado su cámara para tener unos lentes nuevos como los de sus compañeros de clases.

Met Mes podría caer en la fatiga tonal si fuera otra su propuesta estética y sin la convicción de su elenco. Así como es, no basta ni tener presentes a Dreyer o Bresson como referencias de la obra. 

Todos los vestuarios y los peinados de los personajes enmascaran un vecindario que quiere sentir algo menos efímero que la alegría de acertar las adivinanzas de un show. Si no, que lo digan dos lágrimas** y la escena final en el lugar del robo.

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

* «con cuchillo», en danés.

** la del papá de Yousef cuando le regala sus excéntricos lentes de sol, y la del interés amoroso de Yousef cuando toda la clase se entera del ataque con el supuesto cuchillo.

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