A Sala Llena

Segundo tiempo

La herencia familiar

Emiliano Delucchi busca en su adaptación de Segundo Tiempo indagar en las particularidades de las relaciones de pareja postmodernas a partir de sus crisis y las situaciones que las fortalecen y las destruyen, pero principalmente allí donde las mismas se definen.

Pablo y Marisa son una pareja que convive en un pequeño departamento de un solo ambiente. Él es un joven machista apegado a su madre a la que visita regularmente. Ella es una trabajadora hasta hace poco desempleada, encerrada en su casa, que acaba de recuperar su antiguo trabajo pero con sustanciales mejoras salariales y laborales. Este triangulo se lastima, se ama, se odia, se aferra a sus heridas abiertas mientras todos intentan imponerse en una lucha tan encarnizada como innecesaria a partir de la emancipación femenina del hogar.

Pablo recibe muy mal la noticia del nuevo trabajo de su pareja como si la posibilidad de que ella gane más y que trabaje fuera una amenaza a su rol de proveedor y su imagen sexual. A su vez, los temores sobre la posibilidad de que ella comience a ocuparse más de su vida profesional se hacen realidad y él se siente cada vez más acorralado cuando la relación evoluciona hacia el compañerismo en detrimento del componente erótico para finalmente retrotraer sus problemas a los conflictos que le suscita su imagen paterna.

El escenario divide la acción en dos livings, el de la pareja y el de la casa de la madre para trasladarse en escenas breves pero significativas a la calle o la tumba del padre del joven en el cementerio. En los livings, espacio compartido de la casa por excelencia por la clase trabajadora, este triangulo recrea y traduce la conocida obra de Ricardo Halac, estrenada por primera vez hace cuarenta años, para indagar en el instante preciso en que se rompe y se refunda una relación y en la psicología de las parejas de la actualidad.

La adaptación de Segundo Tiempo de Delucchi se adentra en la identidad que constituye la esencia de las relaciones y de la dominación masculina para descubrir que las motiva y las une en medio de una época de crisis de las instituciones sociales. La obra mira en la intimidad para ver lo que transcurre a puertas cerradas, las miserias detrás de las apariencias y la frustración como contracara de las frágiles identidades que se desmoronan con una brisa salvaje. Allí donde las debilidades traicionan a los personajes es donde la acción se vuelve más intensa e interesante, demandando una síntesis de sutileza y crudeza de los actores. Lo que parecía cotidiano se vuelve patológico y allí es donde las parejas comienzan a autodestruirse y a lastimarse para iniciar una y otra vez el mismo círculo.

Teatro: La Comedia – Rodríguez Peña 1062

Funciones: Viernes 21:15 hs

Entrada: 200 $

calificacion_3

 

 

 

 

Por Martín Chiavarino

Dramaturgia: Ricardo Halac. Dirección: Emiliano Delucchi. Vestuario: Gabriela Boniche. Stage Manager: Maruja Ceccotti. Fotografía: Gianni Mestichelli. Diseño gráfico: Jorge López. Producción ejecutiva: Virginia Mazzarella. Elenco: Shirley Gimenez, Laura Insúa, Ulises Pafundi. Prensa: Tehagolaprensa.

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