A Sala Llena

Tarascones

 

Absurdo de alta alcurnia

Para los amantes del teatro no hay nada mejor que encontrarse con piezas que cumplen aquellas viejas tres máximas del marketing, resumidas en las tres B: bueno, bonito y barato. El Teatro Nacional Cervantes continúa ofreciendo alternativas de gran calidad artística a un precio más que accesible, y en esta oportunidad con un elenco de figuras de gran masividad pero no menor talento. Comandadas por Ciro Zorzoli –dueño de un estilo particular en donde los textos parecen abrirse al público invitandolo a la intimidad de un ensayo- estas cuatro grandes mujeres se apoderan del espacio escénico en forma de semicírculo que ofrece el escenario del segundo piso del Cervantes, construyendo un verdadero aquelarre de la alta sociedad.

Tarascones no es ni más ni menos que eso: amigas que se sacan el cuero entre ellas, a sus conocidas, a las sirvientas, y al prójimo en general. Como fieras, se pasean por ese living barroco en donde el té se enfría y las masas secas desaparecen, esbozando teorías y planeando venganzas. Es que ha habido un asesinato, y la voluntad de enjuiciar a la obviamente culpable criada desencadena una serie de acciones que no hacen más que perjudicar a las devenidas justicieras por mano propia. Pero la joya de esta obra no pasa por haber reunido a estas cuatro animales de la actuación, ni siquiera por el cuidadísimo vestuario que las pinta a todas como señoras bien de la Buenos Aires de quién sabe cuándo. El acierto viene dado en que todos los parlamentos están escritos en verso. Así, como un Martín Fierro moderno, las actrices recitan las líneas de una poesía soez, clasista, machista e hilarante por demás, con el delicado esmero con el que fueron redactadas. La tragedia pueril de la trama y el absurdo de los personajes se combinan deliciosamente entonces, y es allí donde estallan las carcajadas.

La química entre Barrientos, Flechner, Pampín y Guerty se traduce en una corporalidad de rivales veladas y amistad por conveniencia de aquellas que –en el final- se saben solas. El lenguaje de “gente como uno” las une y las separa, las enmascara y las vuelve a desenmascarar, en un baile frenético de la mano de una misteriosa careta de carnaval guaraní engualichada, que es rescatada como evidencia de la maldad operada por la sirvienta asesina. El alcohol convierte al té en vermú obligado, y los ánimos se caldean de la mano del diablo paraguayo que se les mete en el cuerpo.

Tarascones es una excelente propuesta que invita a reírnos de aquello que nos causa miedo: lo otro, lo ajeno, lo extranjero, ese rincón de la casa que no ha sido nunca visitado y en donde se ocultan las fieras: la cocina, las dependencias del servicio. Mientras tanto, en el iluminado salón, las señoras que no saben llamar a un taxi por sí mismas contemplan –azoradas- el cadáver de su amistad.

Teatro: Teatro Nacional Cervantes – Libertad 815

 Funciones: Jueves a sábados a las 21.30 – Domingos 21 horas

 Entrada: Desde $75

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Por Pilar González

Autor: Gonzalo Demaría. Dirección: Ciro Zorzoli. Vestuario: Magda Banach. Iluminación: Eli Sirlin. Música original: Marcelo Katz. Escenografía: Cecilia Zuvialde. Fotografía: Gustavo Gorrini y Mauricio Cáceres. Diseño gráfico: Verónica Duth y Ana Dulce Collados. Colaboración artística: Gabriel Baigorria. Entrenamiento físico: Juan Branca. Asistencia de dirección: Matías López Stordeur. Producción TNC: Ana Riveros. Actúan: Paola Barrientos, Alejandra Flechner, Eugenia Guerty y Susana Pampín. Prensa: TNC

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