A Sala Llena

Una Familia Numerosa (Delivery Man)

(Estados Unidos, 2013)

Dirección y Guión: Ken Scott. Elenco: Vince Vaughn, Chris Pratt, Cobie Smulders, Dave Patten, Britt Robertson, Adam Chanler-Berat. Producción: André Rouleau. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 105 minutos.

Tómalo con calma.

Vince Vaughn encarna a David Wozniak, una suerte de slacker que lo único que puede criar son plantas de marihuana en su casa, en esta auto-remake que filma el canadiense Ken Scott de su película Starbuck, de 2011.

Cuando David se encuentra a un hombre en su departamento que viene a informarle que es padre de 533 hijos -por haber donado su esperma a una clínica que cometió el error de darlo a todas sus clientas- y que 142 de ellos desean conocerlo, ahí es cuando explota todo el carisma de Vaughn en la pantalla, mientras le grita -en el español que puede articular- al hombre que trata de explicarle la situación: “¡Yo no soy David Wozniak!”. Pero David, que tiene un corazón grandote, decide convertirse en una especie de ángel guardián de todos sus hijos, descubriendo cada día dentro de un sobre los perfiles de cada uno de ellos y visitándolos. Así logra estar con ellos en algún momento definitorio de sus vidas.

Aunque el título original de la película, Delivery Man, juega con los dos trabajos del protagonista -el de “repartidor de esperma” y el actual, repartidor de carne- y esto se pierde en su título en castellano, ver a Vince Vaughn actuando en la pantalla siempre es algo mágico. Reconocer sus gestos más específicos, representativos y peculiares que lo constituyen como comediante -el encogerse de hombros, elevar las cejas mientras frunce la frente, cuando sonríe y sus rasgos se inundan de amabilidad, cuando al sorprenderse deja su boca entreabierta y un ojo más chiquito que el otro, su hablar corto y rápido- es una experiencia única.

Vaughn es como una barra luminosa en la pantalla, capaz de salvar hasta las películas más flojas en las que actuó. Y acá es un grandote adorable y bonachón, como aquel que interpretó en Los Rompebodas, capaz de ganarse a cualquiera con su personalidad y sus dotes de “increíble bailarín”. Hay algo desesperado que emana de sus personajes, de sus monólogos, que lo hace atípico, como lo es esta comedia. Así como convence en una sola escena a la reciente madre de su hijo número 534, nos compra a nosotros en cada película, con chistes que sólo nos pueden provocar el nivel de carcajada que logran porque los dice él y por la manera en que lo hace, con un timing que lo convierte en un comediante único. Y en este caso Chris Pratt es el perfecto buddy de nuestro grandote preferido, un desastre de abogado como Rob Corddry aka Hater en Amor y Locura en Las Vegas.

Una Familia Numerosa no es una más del montón. Es una película de lo más inesperada, de esas que cuando uno se acomoda, y cree que va a ir para un lado, hace un giro de 360° y cambia radicalmente de dirección, logrando alzarse por sobre su premisa y por encima del prejuicio habitual. La que podría haber sido una película con discurso aleccionador sobre la paternidad, simplona y vaga en cuanto a creatividad, resulta un “kinder sorpresa” lleno de ideas y originalidad, que nunca apela al golpe bajo o a la emotividad incluso cuando amaga con hacerlo, dejándonos ver ese “algo” que ilumina a las grandes comedias, esos pequeños momentos entrañables e inolvidables que se graban en nuestras retinas y nos roban las más sinceras carcajadas.

calificacion_4

Por Elena Marina D’Aquila

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