A Sala Llena

VII Festival de Danza Contemporánea de Buenos Aires

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El jueves 4 de este mes se inició el VII Festival de Danza Contemporánea propuesto en la Ciudad de Buenos Aires. Múltiples y variadas propuestas coparon los Centros Culturales de la Ciudad –y algunas calles y plazas- hasta el 8 de octubre. Más de 22 mil personas, entre ellos bailarines, aficionados y simples espectadores se acercaron preparados para nutrirse de esta propuesta cultural.

Una actividad que en la calle no deja de sorprender pese a no ser precisamente nueva, son las intervenciones callejeras. El viernes a las 14 horas se realizó Acción Danzas Calle, una intervención “laboratorio” que comenzó con una charla dirigida para fotógrafos y bailarines  con participación de oradores profesionales del rubro. Ellos, que están metidos en el ambiente, en el transcurso de la corta charla se dedicaron a dar consejos, tips y apreciaciones sobre el oficio, cómo nuclear la danza y la fotografía para lograr resultados artísticos.

Terminada la charla, un grupo de bailarines y otro de fotógrafos salieron a la calle para comenzar en la puerta del Centro Cultural Recoleta un recorrido de intervenciones callejeras a través de la danza contemporánea. Libre y voluntariamente –con previa inscripción- los que decidieron bailar comenzaron a hacerlo: rodaron por el pasto, improvisaron, intentaron trepar algún árbol y mientras tanto un grupo de fotógrafos registraban los movimientos. Las fotografías fueron enviadas al equipo del festival, seleccionadas y expuestas el día lunes. Si bien no contó con gran convocatoria de bailarines – y sí más de fotógrafos- el nivel de compromiso y involucramiento de los participantes resultó muy fuerte y útil a la propuesta.

El Festival, además propuso una serie de maratones al aire libre. Entre las muestras propuestas se podía encontrar números de las instituciones más reconocidas en materia de danza. Así fue que se presentaron instituciones como el Taller de Danza Contemporánea del Teatro San Martín que sacaron lustre al escenario y deslumbraron con tres números ya conocidos para quien les sigue el rastro, también se presentó con dos números la Compañía de danza del Instituto Universitario Nacional de Artes (I.U.N.A.). La noche del sábado se presentó la Compañía de danza de la Universidad Nacional de San Martín, con dirección de Oscar Araiz.

En todos los casos demostraron porqué ocupan el lugar de prestigio que tienen, y quedó claro el nivel de enseñanza y dedicación de parte de alumnos y docentes que hay en la Ciudad en este rubro.

Otro momento destacado del Festival fue Passing Through, una clase especial de danza contemporánea. Se realizó el sábado y el lunes a las 18.30 en la terraza del Centro Cultural Recoleta y duró lo que una clase real. Allí sobre el escenario dos coreógrafos y profesores dirigieron a un gran grupo de alumnos en una clase improvisada y libre. El público no conocedor pudo ser testigo del trabajo realizado en una clase. Tal vez puede resultar aburrida en especial la reiteración –rasgo de este estilo- pero por el contrario, resultó sumamente atractiva la propuesta sobretodo por la postura de los jóvenes que participaron. No en todos los casos gozaban de gran técnica pero sí de disposición a la acción y  de gran entusiasmo y en entrega a los conductores.

Además se realizó un homenaje a la bailarina y maestra Ana Kamien con una obra y un video homenaje. También la programación contó con artistas residentes, una sección dedicada a artistas nacionales dedicados a la danza, y al mismo tiempo el Festival tuvo lugar para Conexiones latinas un proyecto que tiene como objetivo la circulación de producciones culturales latinoamericanas. En esta ocasión contamos con la presencia de artistas brasileños.

Pero el Festival no solo fue un lugar para ir a mirar, también se pudo encontrar en el extenso programa jornadas de filosofía, experiencias escénicas  y otras charlas sobre distintos temas. Se completó la propuesta una serie de obras que se realizaron en distintas salas del Centro Cultural Recoleta, del Teatro Sarmiento y del Centro Cultural 25 de mayo.

Cerró la séptima edición del Festival con un gran caudal de público entusiasmado con las distintas propuestas. Se ubicó, tanto por la dimensión y duración, con una línea sólida y se consolidó como un Festival emblema y muy digno de ser visto y el público no lo pasó por alto.

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