A Sala Llena

XXI Festival Santiago a Mil de Chile : Las hermanas Macalusso

Texto y dirección: Emma Dante. Compañía: Sud Costa Occidentale. Luces: Cristian Zucaro. Co-producción: Teatro Stabile di Napoli, Théâtre National (Bruselas), Festival d’Avignon, Folkteatern (Göteborg). Elenco: Serena Barone, Elena Borgogni, Sandro Maria Campagna, Italia Carroccio, Davide Celona, Marcella Colaianni, Alessandra Fazzino, Daniela Macaluso, Leonarda Saffi y Stephanie Taillandier. Prensa: Pilar Subriabe.

Dentro de la disciplina del teatro, existen muchos estilos y estéticas diferentes. Uno de ellos es el “teatro físico”. Suele caracterizarse por el uso del cuerpo como método de lenguaje, además de la palabra, en caso de incluirla.

Para el análisis de esta obra es importante recordar que Italia y su renacimiento son cuna de muchas de las bases que formaron estéticas y métodos en el teatro de hoy. Desde la Commedia dell´ arte llega el uso de la improvisación, los “tipos” y esa picardía para mostrar la realidad, denunciando también política y socialmente. Su propia idiosincrasia contemporánea como pueblo en el modo de comunicarse, destaca por el uso del cuerpo, a modo de acompañamiento al lenguaje de la palabra. Otra característica del espectáculo italiano (artes escénicas y cine) siempre fue el realismo -luego neorealismo- a través de historias a menudo familiares, sobre la dificultad y la pobreza pero siempre trasmitiendo una ferviente alegría de vivir. Esta obra es fiel exponente de su patria.

Una familia conformada por un padre y cinco hijas debido a la muerte precoz de la madre, viven duras dificultades económicas sumidos en la pobreza, posiblemente por los suburbios de Cicilia, cerca del mar. Las hermanas iban seguido a jugar a la playa. Uno de sus juegos predilectos era aguantar la respiración para ver quién poseía mayor resistencia. A veces se ayudaban a taparse la nariz y así, en un golpe de mala suerte, una de ellas muere ahogada. La hermana que apretaba sus fosas nasales es acusada de un especie de asesinato doloso dentro de la misma familia y su padre aprovecha la situación para enviarla a un psiquiátrico, pensando en que allí la podrán alimentar mejor. Ella, la más gordita, era “la que más comía”.

La mujer muerta del padre a quien sus hijas tratan de desalmado, aparece a modo de fantasma para darle cobijo, explicándoles que él realmente hace todo lo que puede. Así presenciaremos un monólogo en el que el padre se justifica diciendo que no tenía como darles de comer y sufría mucho por ello. Que trabajaba de lo que encontraba, recolectando basura y destapando cañerías de materia fecal. “Porque nadie quiere trabajar con los desechos humanos”. La obra posee una clara y justa denuncia social y el drama no está relatado de forma llorosa ni densa: entre bromas y risas, se muestra la belleza de la que es capaz la clase social baja italiana, alegre, viva y capaz de salir adelante como sea y en donde sea.

Es muy interesante la puesta en escena carente de toda escenografía. Apenas unos escudos plásticos y un par de espadas que en algún momento se convertirán en un crucifijo; apenas algún elemento de utilería, son lo único material que utiliza la compañía para contar esta historia. Las seis hermanas se encuentran ubicadas de frente al público el 75% de la obra. Relatan cada escena a través de la palabra y del cuerpo, en esta posición y el recurso realmente funciona. Es llamativo que lo logren sin necesitar demasiado desplazamiento. El teatro físico suele aplicarse de forma febril al espacio, sin embargo esta compañía se desafía en el género y logra un resultado vanguardista, para además explayarse nada menos que a través del realismo bastante crudo.

La danza interviene también en toques acotados, para relatar lo que la palabra ya no puede decir y tampoco la expresión física más dura, con el objetivo de emocionar a través de un abrazo musicalizado. Los pocos momentos en los que una coreografía decide tomar el control estético de la ocasión, lo hace sin estruendos, allá a lo lejos, cerca del telón de fondo. Y llena el espacio con sutileza.

Las actuaciones son excelentes como suele ocurrir con la mayoría de las compañías italianas. Y se lleva todos los aplausos junto con la dirección. Quizá podría haberse evitado el uso de cualquier elemento y en especial uno tan plástico, casi de cotillón. Sin embargo es un detalle.

Una obra para recordar de lo que somos capaces los seres humanos de transmitir, como sobrevivientes de cualquier realidad y en cualquier idioma.

Teatro: Matucana 100.

Funciones: 8 y 10 de enero. 20 hs.

calificacion_4

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