A Sala Llena

Antígona Vélez

Director y productor: Marcelo Silguero. Asistente de dirección: Hernan Eijo. Asistentes de producción: Ariel Ottaviani, Ángeles Dezi, Leslie Saint Martin. Iluminación y sonido: Manuel Mazza. Asesora de vestuario: Marta Bosch. PH: Ariel Feldman, Gonzalo Cueva. Diseño gráfico: Paola Braile . Músicos: Florencia Blanes (Chelo), Juan Martín Decarre (violín) Elenco: Leslie Saint Martin, Mariana Spinelli, Angeles Dezi, Marta Bosch, Federico Roldán, Ariel Ottaviani, Florencia Solari Larrate, Vivi Campos, Pia Risi Buigley, Verena Smith, Paula Viola, Diego Dinkel, Juan Lucero, Federico Parrilla, Leonel Papa, Javier Mirez, Nicolás Tillard . Prensa: Mariano Casas Di Nardo

Reglas que no fueron escritas en papel

Un bombo nos remonta al siglo XIX en las viejas pampas. La “Conquista del desierto” está en pleno desarrollo. La guerra es contra los nuestros, contra los indios. Los Vélez, allí por La Postrera, en La Pampa, dan su lucha. Los hermanos Martin e Ignacio han muerto en una contienda con los indios Pampas. Los violines retumban en las tablas. Martín Vélez es velado con todos los honores: las velas, el llanto de las mujeres, el techo de un hogar. No tuvo tal merecimiento Ignacio, ya que su traición a una ley no escrita lo dejó en el desierto para que los cuervos hagan su trabajo. Antígona lucha por que sus dos partes de un mismo corazón estén tranquilas. No hay quien la detenga: los gritos y amenazas de golpes y muerte no la detienen. Le cavará su tumba y enfrentará sus consecuencias en paz.

La música en vivo, los cambios de ritmo, la luz tenue. Toda la atmósfera esta meticulosamente armada para llevar al espectador a aquellos pagos, aquel tiempo en el que la sangre corría por las manos como agua. Un violín, un chelo, un bombo y una flauta. Dos músicos a un costado. No hace falta más. Las bombachas de campo, los pañuelos y boinas vestían a estos hombres de familia, mientras que las polleras y camisolas a las tristes mujeres que velaban al muerto. Desde la escasa escenografía hasta el guión. No existe detalle que haga volver a uno al smog de la ciudad.

Son muchos personajes en escena y es poco el espacio del auditorio. Aun así, aprovecharon cada rincón y supieron jugar con la profundidad del lugar. Cada uno a su tiempo, sin atropellarse, los personajes interactúan, se miran, se agarran, se abrazan y se distancian.

No todos logran destacarse cien por cien con su personaje. Quien más se lleva los aplausos es  Diego Dinkel (Don Facundo). Con su autoridad y firmeza, más allá de su amor. Verena Smith logra una interpretación impecable de Antígona, aunque todavía se puede trabajar más en esa delicadeza extrema del personaje que tanto distingue a la protagonista, que hoy todavía no existe. ¿Quién podría imaginar a una mujer tan femenina cavar una tumba?

Antígona Vélez es un texto complejo, difícil de manejar. Marcelo Silguero lo resuelve de manera correcta. Las pampas y nuestras raíces retoman fuerza en las tablas porteñas y ponen al descubierto las difíciles decisiones que a veces debe tomar el ser humano. Si la costumbre rompe el corazón de las personas, ¿es válida una ley que no está escrita?

Teatro: Auditorio Losada – Av. Corrientes 1551

Entrada: $120

Funciones: Domingos 20 hrs.

calificacion_3

Por Fernanda García Arroyo

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