A Sala Llena

El Ángel de la Culpa

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Dirección: Dora Milea. Autor: Marco Antonio De La Parra. Escenografía: Alejandro Mateo. Diseño de luces: Leandra Rodríguez.  Realización de escenografía: Manuel Escudero. Música original: Julieta Milea.  Fotografía: Akira Patiño. Diseño gráfico: Javier García, Diego Medvedocky.  Asistente de producción: Andrea Giglio.  Asistencia de dirección: Andrea Gigli. Actúan: Walter Bruno, Osmar Núñez.  Prensa: Simkin &Franco. 

Estamos siempre vagando por el infierno y quieren que seamos puros

En la variada oferta teatral que propone el Camarín de las Musas, pudimos concurrir a ver El Ángel de la Culpa, una obra con un guión realista, cuestionador, con actuaciones contundentes y un final sorpresivo, de múltiples interpretaciones.


La historia se desata tras un homicidio. Sabemos, o mejor dicho, suponemos quién fue el asesino, pero no conocemos el vínculo que unía a víctima y victimario ni los motivos del asesinato. Mientras intenta resolver el caso, el detective, interpretado por Osmar Núñez, nos dará una clase de actuación, monopolizando la escena con su discurso, sus preguntas, sus respuestas y sus derivaciones del caso a resolver, mientras lo conecta con su propia vida.

El joven acusado, que se encuentra semivestido y sumamente shockeado, es interpretado por Walter Bruno. En un comienzo estamos esperando que hable, luego ya nos acostumbraremos a sus silencios y a su presencia corporal marcada por una profunda incomodidad y nerviosismo ante las inquisidoras preguntas del detective. Sólo al final lanzará una frase donde podremos oír su voz y donde modifica el rumbo de las hipótesis del detective y, además, abre otra posibilidad de interpretación.

La historia dentro de la historia. Aquello que parecía ser verdad dejará de serlo a medida que el sentido de la veracidad, lo bueno y lo malo, se ven tergiversados de acuerdo a la postura que tomemos y con el cristal por donde se vean los hechos.

La obra ocurre en el departamento donde sucede el crimen, en un contexto oscuro y tenso, lleno de dudas, silencios, culpas y perversiones, propias y ajenas, en medio de una ciudad de madrugada donde detective y acusado están lejos de descansar. Dora Milea se autodefine como “una romántica idealista que intenta excorcizar las zonas oscuras”. El Ángel de la Culpa es un claro ejemplo de esto. La obra no busca un final feliz, no busca la belleza, no pretende respuestas, la crudeza de lo real está allí, expuesta para ser tratada e interpretada desde la subjetividad de cada espectador.

Teatro: El Camarín de las Musas –  Mario Bravo 960 

Funciones: viernes  a las 23 hs y domingos a las 18 hs 

Entradas: $120 en el teatro

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