A Sala Llena

El Guardia (The Guard)

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El Guardia (The Guard, Irlanda, 2011)

Dirección y Guión: John Michael McDonagh. Producción: Andrew Lowe, Chris Clark, Ed Guiney, Flora Fernández-Marengo. Elenco: Bredan Gleeson, Don Cheadle, Mark Strong. Distribuidora: Sony. Duración: 95 minutos.

A great detective but a lousy cop…

John Michael McDonagh, hermano de Martin McDonagh, director de Escondidos en Brujas, toma prestado a Brendan Gleeson y alguna que otra cosa más de esa gran película de sicarios.

Un policía irlandés bastante atípico y un típico agente del FBI no tienen otra alternativa que trabajar juntos para perseguir y desbaratar a una banda de narcotraficantes.Comedia negra. Buddy-cop movie con el típico formato policía bueno, acatador de las reglas, serio, formal, rígido, obediente, con vocación de servicio, y policía malo, irreverente, políticamente incorrecto, mujeriego, sarcástico. Juntos se embarcan en una misión para desarticular una red de narcotráfico.

Rogert Ebert acuñó el término “Wunza Movies” (por la frase del inglés “one is a…..the other a…..”) para referirse a este sub-género, en referencia a la gran Una Pareja Explosiva.

Muy predecible, dos personajes antagónicos comienzan odiándose, no tienen otra alternativa que seguir trabajando juntos durante x cantidad de tiempo, y terminan convirtiéndose en amigos o estableciendo cierto tipo de laso impensado al principio pero absolutamente imaginable.

Entonces, ¿por qué a pesar de esto la película funciona? Justamente gracias a eso. Gleeson maneja el humor de manera extraordinaria, aplica la cuota justa de ironía y sarcasmo, y se conjuga brillantemente bien con la calma, la serenidad y la impasividad de Don Cheadle. Ya sabemos de entrada cómo va a terminar todo pero igual nos metemos en la historia y nos dejamos seducir por esta relación estilo dupla De Niro-Grodin en Fuga a la Medianoche, otra buddy-cop movie que funcionaba a la perfección gracias al tono, la simpleza y al carácter de los protagonistas.

Volviendo al personaje de Brendan Gleeson, estamos frente a una de las mejores composiciones de su carrera. Un Guardián de la Paz de Irlanda interesado más en acostarse con prostitutas, emborracharse y desafiar la autoridad que en imponer el orden o preservar cualquier tipo de paz. Otro logro de Gleeson es que no se le entiende nada de lo que dice durante toda la película, gracias a su exagerado acento irlandés y a que no le importa en lo más mínimo poder comunicarse con el resto. La relación con su madre es otra de las grandes genialidades de este guión. No se nos devela mucho, excepto que ella sufre de alguna enfermedad terminal y está en una especie de geriátrico de primer nivel o algo por estilo, harta del resto de las personas de ahí, por lo aburridas y pacatas. Siempre espera con ansias las visitas de su hijo, que le lleva una petaca de alcohol para ahogar las penas juntos, y con quien mantiene charlas memorables. La cámara los toma siempre de la misma manera, los dos sentados en un banco en el jardín, ambos con la mirada hacia adelante, disfrutando en calma de esas cosas que los unen y del entendimiento implícito en cada mirada y en cada gesto.

El Guardia es una película sencilla en su desarrollo, lineal, con pocas escenas de acción y nada demasiado grandilocuente. Es un film sincero, absolutamente modesto y esa es una de sus grandes virtudes: dejar que la acción fluya, sin precipitarla, y permitir que los personajes se desarrollen y se relacionen. El vínculo entre ellos está muy bien construido y, sobre todo, es muy creíble, ya que ninguno abandona sus motivaciones ni sus convicciones, sino que aprende a relacionarse con el otro desde sí mismo.

Don Cheadle no deja de sorprenderse ante la torpeza y la honestidad brutal de Gleeson aunque, conforme avanza el metraje, se va entregando cada vez más a su compañero y termina siguiéndolo hasta el fin. Grandes momentos hilarantes protagonizan ambos, entre ellos su primer encuentro, cuando Cheadle presenta a los miembros de la banda de narcos y Gleeson, muy sorprendido ante lo que ve, expresa: “Pensé que solo los negros eran narcotraficantes; ah, y también los mexicanos”. Aquí se da el primer intercambio verbal entre ellos, que ya define cómo va a ser, de ahí en adelante, el devenir de los acontecimientos y la relación entre ambos.

Otro condimento importante de la película es el groso de Mark Strong. Este inglés, dotado de una de las voces más profundas y penetrantes del planeta, le agrega un sabor especial al film, dado que tiene la hermosa capacidad de virar de lo cómico a lo trágico en un santiamén. La cámara parece estar enamorada de él, lo captura como a ninguno de los otros personajes, lo enaltece de tal forma (valiéndose de contrapicados, planos generales -el plano pictórico de él sobre una plataforma en el medio del mar- y primeros planos -las escenas del acuario-), que no nos queda otra que entregarnos y admirarlo.

Y así, gracias a todo eso, la predecible Wunza Movie funciona de maravilla. Porque, como leí por ahí en algún artículo de la web, wunza movies are good wunz in a while, o tal vez un poco más seguido.

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