A Sala Llena

El Ministro (L’Exercice de L’État)

(Francia, 2012)

Dirección y Guión: Pierre Schoeller. Elenco: Olivier Gourmet, Michel Blanc, Zabou Britman, Laurent Stocker, Sylvain Deblé, Didier Bezace, Jacques Boudet, Arly Jover, Eric Naggar, Anne Azoulay. Producción: Denis Freyd, Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne y André Bouvard. Distribuidora: Zeta Films Duración: 112 minutos.

Tejes y manejes.

En épocas de cacerolas ruidosas y reclamos del tipo “que se vayan todos”, una película como El Ministro puede resultar muy oportuna. No es común hallar en la cartelera filmes que retraten tan detalladamente el día a día de un político, en este caso de un ministro francés. El hecho de que se trate de un ministro de transporte y que el relato comience con un accidente terrible que termina con la vida de decenas de personas es un detalle que nos sonará muy cercanos a los argentinos.

Saint Jean no es un ministro cualquiera: es nuevo en su función y ha soportado embates difíciles en su corto período como funcionario. “Sobrevivió” le dice su asesora, leyendo una nota sobre él en un diario. Eso no es todo, Saint Jean no es sólo nuevo en su puesto sino que es nuevo en la política. No es un viejo lobo como el Secretario de su despacho y su mano derecha: tiene todo por delante, es un representante de la nueva política. Los tejes y manejes de este particular mundo serán los principales protagonistas y ver como Saint Jean sortea los obstáculos que le ponen en el camino sus colegas es uno de los motores primordiales de la trama.

Este filme francés dirigido y escrita por Pierre Schoeller y con producción de los hermanos Dardenne, fue premiado en la sección “A Certain Regard” en el festival de Cannes y cuenta con un guión (también galardonado con el Cesar este año) que vale mucho más por sus diálogos y aquello que se quiere decir que por su estructura e historia particular que va hilando. Plagada de metáforas (tanto en palabras como en imágenes), El Ministro es un filme que dice mucho y deja mucha tela para cortar, por lo que es probable que un segundo visionado sea necesario para apreciar cada uno de sus mensajes en su totalidad.

Con un elenco estupendo, liderado por el notable Olivier Gourmet (que trabajó en gran parte de la filmografía reciente de los Dardenne), Michel Blanc (premiado también con el Cesar a mejor actor) y Zabou Britman (como una siempre lista asesora personal del funcionario), El Ministro no sólo es una centrada radiografía del ambiente de la política sino también un filme atractivo e interesante desde lo visual. Situada en un contexto muy actual (el filme no evita hablar de la crisis europea o mostrar imágenes de las manifestaciones en Grecia), se trata de una película que -curiosamente- no pone bajo la lupa hechos de corrupción y eso la vuelve algo naif o directamente hipócrita. Saint Jean es un hombre trabajador, que sufre por su trabajo (se descompone, toma pastillas, se atraganta) y que parece interesarse por el bien común (como cuando conversa con la mujer de su nuevo chofer) y no solo eso: parece estar convencido de que -aún en plena crisis- el país no está tan mal y tiene muchas cosas buenas. No vemos a Saint Jean con malas intenciones. Negocia, transa, se asocia, quizás perjudica a alguno en el camino, pero pareciera ser un efecto colateral de su propia supervivencia política. El filme se empeña en mostrarlo como un buen tipo (le da un mes de licencia a su chofer, libera antes de tiempo a su guardaespaldas, ama a su mujer y le es fiel, se preocupa porque la casa de su chofer suplente esté sin terminar) y la actuación de Gourmet hace que nos lo creamos todo.

El Ministro quizás se distrae más en los detalles y pierde de vista el desenlace del relato, es de esas películas que parecen terminar varias veces y seguir un poco más y uno termina por preguntarse qué hubiera cambiado si se hubiera terminado veinte minutos antes. De todas formas, todos sabemos que no es la llegada sino el camino lo que se debe disfrutar. Probablemente no sea un éxito de taquilla en nuestro país, probablemente no parezca un filme para el gran público, pero seguramente se trate de una película que guste mucho más de lo que atrae desde su sinopsis y sorprenda a más de un espectador desprevenido.

calificacion_3

Por Rodolfo Weisskirch

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