A Sala Llena

El Polonio

El Polonio (idem, Argentina, 2011)

Dirección: Daiana Rosenfeld, Anibal ‘Corcho’ Garisto Producción: Daiana Rosenfeld, Anibal ‘Corcho’ Garisto Elenco: Natalia Martínez, Pablo Fasoli.  Distribuidora: Independiente

El Polonio es un documental que se adentra en la vida de los habitantes de Cabo Polonio, un pueblo costero de Uruguay que suele recibir turistas por la belleza de su paisaje natural, pero durante el resto del año es un lugar áspero y solitario.

Rosenfeld y Garisto eligieron a Natalia para que nos guie en nuestro viaje a Cabo Polonio, y es a través de ella que conocemos a los demás pobladores del lugar. Natalia llegó al Polonio luego del fallecimiento de su hija, tratando de encontrar aquello que no encontraba en Montevideo.  Su arribo no solo era para alejarse de las cosas y personas que le recordaban lo que había perdido, sino que se trataba de una búsqueda personal y existencial.  Tratar de encontrarse a uno mismo en un lugar hermoso, pero inhóspito, donde la única compañía real, más allá de los pocos pobladores, son los lobos marinos y un faro que protege a los navegantes.

El documental se sostiene a partir de un montaje donde resaltan dos recursos, por un lado, los segmentos transicionales donde la belleza pictórica y casi lírica del paisaje, se contraponen a los quehaceres cotidianos que realizan los personajes. Natalia lava la ropa a mano a metros de un amanecer esplendoroso. Pasea a su perro por las costas de una playa que contiene tanta magia como soledad. La imagen no solo transmite la fuerza de las maravillas naturales, sino, también, la ausencia, la que obliga al hombre y a la mujer a recluirse, a tratar de hallarse a uno mismo incluso en un rinconcito escondido en la costa uruguaya,. Mientras que por el otro, el ritmo se lo otorga los relatos de la protagonista,  su historia personal, su relación con los otros habitantes, con su psicóloga, sus inquietudes, su familia- Un relato que ejemplifica dicha búsqueda con el que posiblemente sea el dolor más grande que conoce el ser humano, la perdida de una hija.

El espectador también atraviesa esa dualidad. Uno realmente se sitúa en esas imponentes playas, uno realmente logra encontrar un poco de paz y tranquilidad. Uno se relaja, y se deja llevar por las imágenes y los sonidos de lo natural. Y así como se sumerge en Cabo Polonio, se sumerge en la vida que dicho lugar alberga.  La angustia, la tristeza, pero también las esperanzas que parecen ser tan características del lugar como la espuma de su mar. En palabras del escritor británico Clive Staples Lewis “porque somos como bloques de piedra, a partir de los cuales el escultor poco a poco va formando la figura de un hombre, los golpes de su cincel que tanto daño nos hacen también nos hacen más perfectos.” El cabo es un lugar perfecto, pero tal belleza no es gratuita. Los cincelazos los llevan por dentro sus habitantes, tan únicos como el lugar que eligieron para radicarse.

El Polonio es un documental ambivalente, por momentos inspirador, por momentos demoledor. Intenso, pero a la vez lento. Es un viaje, una travesía. Requiere paciencia, pero vale la pena.

 

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