A Sala Llena

El Presente (No Existe)

(Chile, 2016)

Dirección, Guión y Producción: Klaudia Kemper. Distribuidora: Independiente. Duración: 65 minutos.

“Los astrónomos dicen que el presente no existe, que cuando lo percibes ya es pasado.” Este documental chileno -a ratos diario de la realizadora Klaudia Kemper, su madre y sus hijas, a ratos epistolario entre Klaudia y su padre- es una búsqueda por el presente cotidiano. Prueba de ello son los momentos que registra y a los que vuelve circularmente. El film, que participa en la competencia oficial del Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires, propone una reflexión acerca del tiempo.

“El tiempo no se detiene. Éstos son diez segundos.” Hablamos de un trabajo que no siempre analiza con agudeza al tiempo, pero por lo menos deja preguntas a medida que despliega la comunicación por carta entre Klaudia y su padre. En este intercambio leemos los tiempos difíciles en Brasil así como las inquietudes del padre. También leemos las búsquedas de Klaudia a medida que se desenvuelve su vida.

“El tiempo no se detiene. Éstos son diez segundos.” Y así se van repitiendo estos dos conceptos en torno a momentos diversos de la cotidianidad, momentos banales y poco interesantes a nivel visual pero que dejan pensando sobre el instante, sobre el alcance y el silencio de cada instante. En otras ocasiones, por ejemplo cuando se cuela la luz del día o cuando el calor de una sopa viaja por la habitación, el documental transmite sus premisas con calma y precisión. Es en esos sencillos instantes cuando se sobrepasa lo banal del día a día para llegar a una mirada particular de la vida, una indagación sobre lo que significa vivir.

“Los astrónomos dicen que el presente no existe, que cuando lo percibes ya es pasado.” Volvemos a la frase que abre la película y que ésta conjuga con algunas imágenes evocadoras: el gato paseando por el departamento, Klaudia tiñéndose el cabello, el viaje diario de la directora en su auto con las hijas o con la madre, etc. Y es ella, Klaudia, quien brinda la perspectiva más interesante porque indaga en su vida. Se siente su historia como artista y su búsqueda personal en torno a aspectos particulares que la definen. La perspectiva de las hijas es torpe y temblorosa. También su mamá, Gabriela, cuando reflexiona sobre la muerte le brinda al documental un instante de inquietud.

“El tiempo no se detiene. Éstos son diez segundos.” El documental, a pesar de que no esté del todo logrado, se resignifica al menos brevemente bajo esta premisa. Son diez segundos los que pasan mientras decimos esas palabras. Son diez segundos los que forman parte de cada momento, sea vital o banal, sea una carta escrita o leída, o el caminar que ignoramos del gato solitario.

calificacion_3

Por Eduardo Elechiguerra Rodríguez

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