A Sala Llena

Excitación por baratijas

En algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido tentados por baratijas, y las películas en VCD, con su módico precio, no han sido una excepción. En algún tren, viaje en subte, paso bajo nivel, plaza o plazoleta oímos el llamativo precio de pelis en formato VCD, y nos preguntamos: caramba, ¿cuál es el truco? Este texto no tiene por finalidad ser un manifiesto anti-piratería ni mucho menos, pero resulta alarmante la cantidad de clavos que más de una vez compramos. Entonces, lo que va a leer a continuación es una advertencia de lo que puede llegar a pasarle si usted adquiere estos productos. 

 ¿VCD?, ¿DVD?, ¿CBC?, ¿Qué onda?

Comencemos. Un VCD (anglicismo de Video CD) es un formato de video ultra comprimido, en donde una película puede entrar condensada (según la jerga informática: rippeada) en un sencillo CD. Una película en este formato cuesta aproximadamente entre tres y cuatro pesos -incluso existen ofertas de 3 Video CDs por $10, 4 por $10 y hasta he visto ¡5 por $10!-, lo que resulta simpático para nuestro devaluado bolsillo. Esto presta ayuda (en potencia) a sortear el difícil pasar económico que estamos viviendo. Obviamente el precio, entonces, no es un impedimento, aunque sí es un notorio llamado de atención.

A simple vista, hasta aquí, no parecen presentarse problemas, pero los hay. La fidelidad que presenta este formato es infinitamente menor en comparación a un DVD, ya que es básicamente una desencriptación con pérdida de calidad audio-video, donde no aparecen ni menú ni extras. Estos discos poseen solamente la película limpia, desventaja notable para cualquier cinéfilo, donde los extras suelen ser un importante aditamento para conocer mejor la obra, oír comentarios del director, manejar subtitulados, idiomas, etc.

Piense que todo lo que nombro está perdido, adiós. Con el VCD usted lo coloca, lo ve como puede, con subtitulados para la mona, con posibilidades de escuchar hablar, por ejemplo, a George Bush en español ¡castizo! –me pasó con una versión endiablada de El Camino a Guantánamo (The Road to Guantánamo, 2006)-, y la lista de aberraciones sigue…

 

 ¿Cómo distinguir un Video CD?

Los VCD pueden diferenciarse claramente de los DVD volteándolos. El color de la cara interna resulta delator, si es azul (semblante del DVD) pruebe a ver que pasa, ya que posiblemente se trate de una copia relativamente fiel, pero si es color claro (el común es verde agua) bótelo a la basura.

 

El Jack the Ripper del cine: los “screeners”

Merecen un párrafo aparte los VCD Screeners. Señor / señora se preguntará: ¿qué es esto?, a no desesperarse. Un screener es una película grabada directamente del cine mediante una cámara, un celular, o cualquier tecnología que capture imágenes. El resultado es el peor acto de violencia que se le puede cometer a una película. Naturalmente se obtiene la peor imagen de todas, achicamiento de pantalla por una cuestión de tamaños debido a la relación entre la dimensión del lente grabador y la pantalla del cine, aunque lo peor de todo son indudablemente las sombras. Personas que se levantan para ir al baño o vaya saber uno a que, son capturados por la camarita ilegal que filma la proyección. Ni hablar del audio, que se graba directo de la sala, donde en consecuencia a este suceso atroz se oyen las risas, llantos, estornudos, incluso comentarios de todos los presentes en la sala, cuestiones que dan un sonido, por demás enlatado, carente de purismo. Si hablamos de screeners Made in Usa, todo queda increíblemente exacerbado por la personalidad de los norteamericanos. Risas explosivas, comentarios fuera de lugar, y hasta lanzamiento de pochoclos son visibles e intolerables. Esta serie de infortunadas características son las que se arman un festín con nuestro deleite y con cualquier posibilidad de pasar un momento cómodamente.

 

Lo barato sale caro (Oh, novedad!)

En conclusión, si desea ver films baratos, desestime la opción VCD. Siempre existe quien vende a 5 o 7 pesitos un DVD final (copia de originales que al menos tienen el subtitulado correctamente). De cualquier manera, siempre incentivo la compra de películas originales ya que no se daña a nadie, no duele tanto el bolsillo y se obtiene un artículo de notoria calidad. ¡Muerte al VCD!

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