A Sala Llena

Hanna

Nikita meets Lola.

Cada vez que asistimos a ver un film en el ámbito cinéfilo y querer comentar, trasladar a nuestros pares la impresión que nos ha dado esa función en particular, muchas veces caemos en el mundillo de comparar y, es así como a medida que en pleno proceso de digestión o (in)digestión del film avistamos características, usos de cámara, planos, historias, tramas, personajes, vestimentas, maquillaje y todo elemento involucrado en un film que nos haga recordar a otro. Con esto no quiero inducir a que consista una característica negativa ni mucho menos, muchas veces, esta impronta inclusive puede constituir un homenaje, una referencia, un guiño a un mentor, que en muchos casos nos genera revisionar el original, descubrir a un maestro cinematográfico o hasta destacar una mejora y mejor visión frente a ese pequeño…”robo”.

Hanna es un nombre femenino, al igual que Lola, no tan así con Nikita que es unisex al igual que René o Boris, Bourne y Kimble ya eran apellidos y Neo, bueno, vaya uno a saber desde cuando ha sido utilizado como un nombre sino a partir de ese film donde las personas podían esquivar balas y contar con el reflejo suficiente como para poder esquivar un puñetazo o varios. Hanna mantiene una relación con estos nombres aquí barajados y es: la violencia. Ella ha sido criada lejos de la civilización, en un lugar remoto, con la característica de poder sobrevivir por sí misma, esto significa poder cazar y alimentarse, pelear, en fin, instruida por un ser de quien en principio poco conocemos pero algo sospechamos. Un buen día, Hanna verbaliza sentirse preparada y es allí cuando su tutor le indica que cuando lo desée no tiene mas que apretar el botón de un equipo localizador, todo su entrenamiento tuvo el único motivo de estar lista para poder enfrentar este momento, del cual le es destacado una tal Marissa Wiegler vendrá por ella y esa situación terminará con la muerte de una de las dos.

Por todos sus aspectos técnicos y estética bien podría constituir un film de la filmografía de Tom Tykwer, sin embargo sorpresivamente ha sido dirigido por Joe Wright, quien con sus dos grandes films Orgullo y Prejuicio, y Expiación, Deseo y Pecado, ambos de época, de tinte romántico y siempre centrados en personajes principales femeninos como es este caso tambien, divergen notoriamente del clasicismo y temáticas, en cuanto aquí abunda la violencia, las persecuciones vertiginosas de agentes, el juego del gato y el ratón, todos buscando a Hanna. Saoirse Ronan interpreta a esta niña de rostro angelical, la misma que en Expiación…inventaba una historia que traia consecuencias devastadoras por generaciones, con gran destreza desempeándose en escenas de acción demandantes y Eric Bana en un rol que al menos gracias a su physique du rol, personalidad y aspecto para interpretar a este personaje, padre de Hanna. Para completar el trío de personajes, Cate Blanchett interpreta a la fría Marissa Wiegler, una agente a quien se le ha escapado algo de una misión y hará lo imposible por recuperarlo, aunque eso involucre correr sin siquiera mudar de calzado y quitarse los tacos altos.

Si, hay una escena memorable y transcurre en los pasillos de una estación de subte, involucra a Eric Bana y a un grupo de agentes que lo persigue, un plano-secuencia en un espacio reducido, cuyo travelling está ligado a la coreografía de golpe, algo que Wright intentó en Expiación…a gran escala y al menos en mi apreciación personal quedó completamente fuera de la acción motora del film, es usual que se utilice esta técnica cinematográfica en situaciones que no lo ameriten, no vitales a la narración. Favorablemente este no ha sido el caso.

Para mi desilusión, y no por culpa del film, sino de la sala a la que asistí, la mezcla de sonido estaba ausente, sólo pudiendo distinguir un sonido apagado de bajos y sólo vibrante en canal central. Todo efecto sonoro y canales traseros tampoco aparecieron en toda la proyección, en un film que por su contenido de escenas de acción, tiroteos varios y tensión bien deberían estar presentes, inclusive considerando la excelente banda sonora de Chemical Brothers, quienes se suman a la reciente experiencia de Daft Punk en musicalizar Tron: El Legado o grupos como Air en la recientemente apreciable El Viaje a la Luna (1902) de Georges Méliès.

 

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