A Sala Llena

La Segunda Muerte

(Argentina, 2012)

Dirección y Guión: Santiago Fernández Calvete. Elenco: Agustina Lecouna, Germán De Silva, Guillermo Arengo, Mauricio Dayub, Tomás Lizzio, Roxana Ramos. Producción: Juan Pablo Gugliotta. Distribuidora: Independiente. Duración: 91 minutos.

En un tranquilo poblado comienzan a suceder extrañas muertes: integrantes de una misma familia aparecen calcinados producto de un fenómeno conocido como combustión espontánea (se incineran desde adentro). Alba Aiello (Agustina Lecuona), una atormentada oficial de policía, se dedica a investigar lo que sucede.

Debido a la misteriosa naturaleza de los sucesos, contará con la ayuda de “el Mago”, un chico con poderes que le permiten conocer los secretos más íntimos de las personas. Juntos descubrirán que las tragedias del pasado nunca quedan impunes y que viejos fantasmas siempre vuelven con intenciones de venganza.

En su ópera prima, Santiago Fernández Calvete nos presenta una historia de terror sugestiva, inquietante, dentro de una trama policial. La fotografía —la imagen virada a un tono blanco y negro— y el arte ayudan a crear un clima siniestro y pesimista, donde la desgracia está a la orden del día. En cuanto a influencias, pueden rastrearse elementos del cine de terror oriental que tanto asustó en la década pasada: Ringu (que dio pie a la excelente remake hollywoodense, La Llamada), Dark Water, El Grito

El elenco es de calidad y ayuda a darle credibilidad al asunto. Además de Agustina Lecuona, actúan Guillermo Arengo, Mauricio Dayub y Benjamín Amadeo. La voz en off de Alba por momentos resulta molesta y contiene un spoiler muy concreto. Pero no atenta contra el resultado final.

La Segunda Muerte es otra muestra de que el cine fantástico nacional industrial está transitando por un camino interesante (o, por lo menos, está transitando por un camino), y queda demostrado en esta obra acerca de la fe y la razón, la religión y la ciencia, el bien y el mal.

calificacion_3

Por Matías Orta

 

El fuego purificador.

La Segunda Muerte es la ópera prima de Santiago Fernández Calvete, director y guionista de esta película de suspenso sobre una mujer policía que investiga un crimen en un pequeño pueblo del interior de la Argentina.

Un confuso e inexplicable asesinato de carácter religioso sucede en una ciudad olvidada del interior. Una familia comienza a aparecer incinerada. Los forenses aducen combustión espontanea, pero la oficial Alba Aiello (Agustina Lecouna), una policía de otra ciudad que esconde un crimen en su pasado cercano, desconfía de la ausencia de una explicación científica razonable. Mientras las autoridades le aconsejan cerrar el caso y los habitantes y el resto de la familia aducen no saber nada sobre los posibles motivos, un niño clarividente (Tomás Lizzio) lleno de moretones y de talante triste y misterioso, aparece con su padre en el lugar para ofrecer sus servicios a los pobladores y comienza a colaborar con la policía en la resolución del caso mientras el pasado de todos emerge como un pantano que amenaza con tragarse las mentiras de todos.

En La Segunda Muerte todos son cómplices pero nadie es culpable. Si hay una segunda muerte, debe haber una primera. El espectador lo intuye pero la policía no tiene certezas. Todos parecen saber más y ocultarlo, pero los investigadores sospechan que detrás de los hábitos piadosos se esconde una mentira. La religión y la ciencia intentan explicar las muertes y el debate se mezcla con las historias personales y los prejuicios en una trama que hace uso de efectos de sonido del terror para asombrar y confundir al espectador.  Todos tienen algo que esconder y las concepciones filosóficas se debaten por la fe en la religión o en la razón científica, aunque ninguna parece poder explicar lo que ocurre ni cómo impedir las muertes.

La confusión sobre el caso y el pasado de los protagonistas rodea todo el debate teosófico de la película bajo la estereotipada premisa de “pueblo chico, infierno grande”. El film se apoya en la actuación de Agustina Lecouna y en el misterio como motor de la búsqueda de una respuesta para las inexplicables muertes que parecen tener un carácter paranormal.

La muerte nos mira desde la pantalla señalando a los protagonistas y mostrando el sufrimiento como una forma de purificación de los pecados que todos cargamos. La furia de la expiación está al acecho mientras la ley lucha por su cumplimiento en el mundo de los vivos. El fuego parece ser la clave, pero las llamas son demasiado abrazadoras para dar una respuesta comprensible.

calificacion_3

Por Martín Chiavarino

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