A Sala Llena

Spider-Man: Sin camino a casa (Spider-Man: No Way Home)

LA NUEVA CASA DE LOS REGRESOS

El exacerbado reclamo por no revelar detalles específicos de un argumento, del cuál pocas personas en la sala no tienen la más pálida idea sobre qué podría esperarse, es otra de las tantas señales de un mundo que ama cultivar lo efímero.

Se sabe en sobremanera que, cuando una película no puede sobrevivir a sus sorpresas “spoileables”, difícilmente estamos ante un relato digno de repasos que la fortalezcan, que no la reduzcan a un mero espectáculo escapista. Nadie quiere realmente que las películas no sean algo más, que expresen una visión de los tiempos que vivimos, mientras se tome en consideración cómo estos conviven con nuestro pasado. Que se aprenda de él, que no se lo esquive, ni, mucho menos, que sea tratado como un error absoluto, porque no todo porvenir lleva a la perfección.

De Spider-Man: Sin camino a casa se ha especulado todo. Desde antes de que terminara su rodaje, como cuando fueron estrenados todos sus tráilers. Se llegó a una instancia en la que se habló todo y parecería que, como estreno de cartelera, su única finalidad fuera la de jugar a que es imposible que todo lo hablado suceda, pero también la de festejar cuando eso mismo aparece en pantalla. Pasadas una o dos semanas, la enterramos en el recuerdo de los eventos del año y pasamos a lo que sigue.

Mayormente, esta película no es eso, aunque se sabía todo antes de entrar y antes de que estallaran los “spoilers oficiales” en las redes sociales. En paralelo, su público más reacio se burlará de otro costado de esta tercera entrega del arácnido de Tom Holland, ese costado al que se le suele aplicar la etiqueta de “fan service”, la más vacía en los tiempos que corren ya que tampoco sirve para nada a la hora de analizar cine. Es decir, cuando se ama una referencia de ese tipo, se dice que es “un hermoso guiño a la infancia”, pero cuando se detesta se usa aquella vieja confiable, como si se estuviera desarrollado la más grande teoría de los consumos culturales, cuando no es más que un berrinche binario de un fan culposo al que no le dieron lo que le apetecía.

Los villanos de las películas de Sam Raimi repiten -a veces más de una vez- diálogos que quienes crecimos mirándolas nos lo sabemos de memoria. Algunos amarán que esto pase, otros dirán que es “fan service”. Nosotros diremos que son gestos, por momentos, un tanto desesperados, aunque el mayor fuerte de este estreno está en sus rimas más sutiles. Y justamente lo son porque combina situaciones vistas en el Spider-Man de Tobey Maguire con las del de Andrew Garfield. En el clímax esto se vuelve más evidente, pero a lo largo del relato resulta admirable porque no siempre cita a las entregas mejor recibidas por los famosos sitios web que acumulan puntajes y, cuando lo hace con las que se supone que son las más detestadas, no es solo para el auto repudio.

La brillante y tan aplaudida Spider-Man: Un nuevo universo comenzaba con una invitación a olvidar el baile del Peter Parker emo en Spider-Man 3. Esa burla fue alabada casi unánimemente y, pensando fríamente, es otra forma de manifestar al tan aludido “fan service”, puesto que, a la larga, invita a saltearse una película dirigida por Sam Raimi, una que está repleta de escenas que conviven indiscutiblemente con el estilo del director. Hasta el público con el paladar más negro tiene su fuerte dósis de demanda y el estudio al que tanto denuncia está al tanto de eso.

Nadie pone en duda que, con Sin camino a casa, Sony, en alianza con Disney, se empeña en complacer a la diversidad total de sus públicos. También se sabe que eso es imposible. La única garantía es que va a llenar salas, como lo viene haciendo en estos días. En un país que pasó cerca de un año entero con sus cines cerrados esto es una noticia estupenda. Además, existe la posibilidad de que algunos espectadores aprovechen el estreno como evento y posteriormente asistan a la función de otra película en cartelera el mismo día. Un director como Paul Thomas Anderson ha insinuado esto, aunque lo que más se le ha atribuido es el hecho de que no le molestan las películas “de superhéroes” llenando butacas.

Lamentablemente, esto no se termina de tomar en consideración y la más reciente obra de un realizador tan consagrado, como lo es Steven Spielberg, apenas duró una semana en muchas de las pocas salas en las que fue proyectada. Todo por no haber estado cerca de agotar lla venta de entradas en dichos complejos y silenciosamente le fue aplicada una maniobra similar con la que son atravesados los estrenos nacionales menos masivos, mediante cuota de pantalla y media de continuidad.

Volviendo al film que rompió récords en preventas mundiales. Sí, es un parque de diversiones. Sí, como al mismísimo Martin Scorsese, esto no nos parece algo ni malo, ni menor. No solemos hacernos mala sangre con la mano de obra barata con efectos computarizados, aunque esta vez un poco nos pesó. Si iban a mostrarnos a Willem Dafoe destruyendo su casco del Duende Verde con planos cerrados, no les costaba nada hacerlo con un casco real. Incluso sus escenas de acción de mano a mano carecen del nivel coreográfico de las vistas en 2002.

Tenemos a Peter Parker viviendo el momento más trágico de su vida, en más de un sentido, y en el medio todo es una fiesta. ¿Es una combinación un tanto forzada?… No entraremos en detalles, aunque hace rato se sabían todos. Aun así, ya nos respondimos eso: la mayoría de las veces se sale de ese reduccionismo, sale una buena combinación de eso. Y, ya que estamos, el villano que tiene las mejores frases es Jamie Foxx y encima son nuevas.

Bueno, ya saben que uno de los estrenos del próximo año es la secuela de Doctor Strange. Al final de los créditos de esta Spider-Man está su tráiler. La dirige Sam Raimi y se nota. Sugerimos que empiecen hoy a mirar la filmografía completa del director Sam Raimi.

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Estados Unidos, 2021)

Dirección: Jon Watts. Guion: Chris McKenna, Erik Sommers. Elenco: Tom Holland, Zendaya, Benedict Cumberbatch, Jacon Batalon. Producción: Kevin Feige, Amy Pascal. Duración: 148 minutos.

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