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Festivales - TORONTO

#TIFF51 | Crítica de “Un bon petit soldat”, film dirigido por Stéphane Brizé

La exitosa carrera cinematográfica de Stéphane Brizé se inicia en 1999. Su segundo largometraje (Je ne suis lá pour etre aimé), no estrenado en Argentina.
Su consagración mundial coincide con el inicio de su relación filmográfica con el actor Vincent Lindon (seis películas). Se trata de Mademoiselle Chambon (2009), que insólitamente se estrenó en Argentina con otro título, también en francés: Une affaire d’amour. Su actor fetiche era acompañado por Sandrine Kiberlain, gran intérprete femenina del cine galo.
El cine de Brizé tiene un fuerte contenido social con films memorables como La Loi du marché (2015), cuyo tema central era el desempleo, también con Vincent Lindon. Su undécimo largometraje, Un bon petit soldat (literalmente: Un buen y pequeño soldado), vuelve a transitar esa temática, encabezando el relato Alba Rohrwacher, que ya lo hiciera en su film inmediato anterior (Fuera de temporada).
Ella es Carla Moretti, una sacrificada gerente de recursos humanos en una empresa aseguradora, cuyo exigente jefe es Arnaud (Lindon). Carla lidera además una campaña que intenta mejorar la imagen de la empresa. Ha contribuido a la elaboración de un video, siendo de su autoría el slogan que afirma que“ son compatibles la prosperidad de los recursos humanos y los objetivos corporativos de la empresa”.
Dentro de sus funciones está la organización de actividades que ayuden a mejorar el rendimiento global de los empleados, siendo de gran comicidad, una que preside un ridículo Coach (Sharif Andoura), contratado por ella.
Carla está separado de su cónyuge (David Talbot), con quien comparte en teoría la custodia de su hijo. En verdad, casi no ve al niño y se comunica mayormente por zoom con él, echándole en cara sus mala notas en Matemáticas, quien claramente prefiere a su progenitor.
A través de una grabación que ha hecho a escondidas, se enterará a través de la tímida Madame Morel (Sandra le Gall) de que Madame Labrouette (Carine Rouvier), su jefa, la maltrata. Carla se enfrenta a un grave dilema, ya que moralmente la actitud es criticable, pero al mismo tiempo el rendimiento laboral de la subordinada, es muy inferior.
Al enterarse Arnaud del conflicto, convoca a Carla y le recrimina no habérselo informado debidamente. Las consecuencias resultan imaginables, como el título del film lo insinúa. Sin embargo, la película peca de cierta obviedad y simpleza en el planteo del conflicto. La salva, no obstante, la muy buena interpretación de Alba Rohrwacher, que refleja a través de una vida familiar conflictiva y la poca sensibilidad de los máximos ejecutivos de la empresa, la penuria que embarga a su personaje.

(Francia, 2026)

Dirección: Stéphane Brizé. Guion: Coralie Amedeo, Olivier Gorce, Stéphane Brizé. Elenco: Alba Rohrwacher, Vincent Lindon. Producción: Sidonie Dumas. Duración: 102 minutos.

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