A Sala Llena

X FIBA: The Past

Autoría y dirección: Constanza Macras, DorkyPark y Oscar Bianchi. Compañía: Constanza Macras , DorkyPark. Música: Oscar Bianchi. Diseño de iluminación: Sérgio Pessanha. Sonido: Manuel Horstmann. Diseño de escenografía: Laura Gamberg y Chika Takabayashi. Diseño de vestuario: Alison Saunders. Producción: Constanza Macras , DorkyPark y Hellerau – European Center fortheArts. Coproducción: SchaubühneBerlin. Prensa: Pablo Medina.

Cada vez cuesta más definir y clasificar a los espectáculos de las artes escénicas. Ya que la característica de ellos en la actualidad es el multigénero. Creada por once intérpretes y en colaboración con el músico suizo-italiano Oscar Bianchi, The Past es una obra de danza pero una de sus características es la cercanía con el teatro. Una de las razones es su cantidad de texto, emitido desde un lugar actoral muy idóneo.

Su temática es la “memoria” en lo colectivo y en lo individual. Esto es, en tanto identidad de un pueblo y en tanto técnica neurológica de supervivencia. Para el armado de la dramaturgia la compañía parte de dos áreas de textos. Una compuesta básicamente por El arte de la memoria, de Frances Yates, en el que se analizan métodos nemotécnicos en diferentes momentos históricos. Y la otra, político-social relacionada a la segunda guerra mundial, a través del paso del tiempo en la ciudad de Dresden. La Capital de Sajonia sufrió dos bombardeos por los aliados en 1945, cuando la guerra ya había terminado. Sus monumentos quedaron destrozados y murieron muchos civiles. La directora entrevistó a cuatro mujeres que eran niñas durante el hecho y registran traumas a pesar de la sanidad de su psiquis actual. Y sus relatos fueron también disparadores de movimiento en los bailarines y actores.

La obra se refiere a la memoria y a los espacios que esta ocupa en nuestras emociones y en nuestro desarrollo como individuos y como sociedad. Es por esto que la escenografía se compone de un andamiaje de hierro que delimita distintas áreas para el despliegue de los movimientos en diferentes niveles. Por sectores y recovecos se entrevén rejas de balcones o barandas, que dan la impresión de estar observando, al mismo tiempo, la fachada y el interior de dos o tres edificios. Arriba a la derecha una bañera, hacia el lado opuesto, luego de una escalera que baja y otra que sube, una pared turquesa y abajo otros espacios estructuran el entrelazado de este conventillo transparente y gris.

Allí se da el despliegue de los bailarines y actores, que suben y bajan en espejo mientras una mujer toma un baño en una esquina; una pareja se pelea abajo y de repente todos caminan en cámara lenta o bailan ocupando la totalidad del espacio, generando escenas en los diferentes lugares de forma muy equilibrada. Pero en otros momentos hay duetos o solos de imágenes muy llamativas, como un cuerpo sin cabeza ni manos bajando la escalera; otro metido por entero adentro de un vestido por el que sobresale un volado y sugiere un animalito o el monólogo de dos niñas siamesas.

Colectivamente o de forma individual la coreografía generara distintas situaciones. En algunos casos transmitiendo escenas claras en la estética del realismo y en otros desde la poética simbólica que propone la vanguardia.

Es clave el diseño de vestuario como parte del juego en el movimiento e inclusive como herramienta escenográfica. Dentro de la estética  de los años cuarenta con tonos semi-pastel en un equilibrio de coloratura impecable, a la vez que lleno de originalidad.

Posiblemente se podría haber jugado más con la iluminación, utilizando colores para cada espacio de la estructura o resaltando los duetos y solos pero resulta imposible no admirar precisamente semejante logro estético, con la utilización casi nula del diseño de luces.

Por último es muy destacable la gran actuación de los bailarines, que despliegan voz y organicidad casi como los actores más profesionales del más puro teatro.

Una obra sobre un pasado en el que reinó el miedo y la muerte, sobre amores pasados, sobre los “qué dirán” y la sociedad del pasado; sobre los triunfos y los fracasos del pasado y hasta la arquitectura del pasado: con el objetivo de entender el presente.

Teatro: San Martín – Av. Corrientes 1530

Funciones: Viernes 18 a las 20.30 y Sábado 19 a las 21 hs.

calificacion_5

Por Natasha Ivannova

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