A Sala Llena

[19] BAFICI | Día 6 – Críticas 1

Críticas del lunes 18 de abril.

 

Disco Limbo, de Fredo Landaveri y Mariano Toledo (Argentina, 2016 – Vanguardia y Género), por Matías Orta

El argumento de Disco Limbo se puede contar en una sola frase: David conoce a Lucio en una fiesta, pero no lo vuelve a ver y entonces sale a buscarlo por donde sea.

El encanto de la ópera prima de la dupla Fredo Landaveri-Mariano Toledo reside en cómo está contada. Los directores recurren a saltos temporales y a una estética que mezcla videoclip, viaje astral, ciencia-ficción y algo de videojuegos, con no poco uso de animación digital. Los ámbitos que transitan los personajes van de los más discotequeros a los parajes montañosos, pasando por edificios filmados como si fueran naves espaciales. Además, Lucio es interpretado por más de un actor, lo que refuerza una idea de metáfora de búsqueda de alma gemela, ya que David quiere enamorarse. Mención aparte para los momentos en los que el protagonista se comunica con María (Ivana Brozzi, también coguionista), una amiga argentina que vive en Italia; el contacto entre ambos también tienen un enfoque fuera de todo convencionalismo.

Esta ensalada de recursos podría haber quedado en una confusión insalvable, pero se sostiene gracias a quela historia nunca pierde el eje y a la actuación de Guido Botto Fiora en el papel del obsesionado David.

Disco Limbo es una epopeya intimista cuasiextraterrestre, y la película ideal para antes de ir a fiestas… y por qué no para también proyectar durante las fiestas.

calificacion_3

 

 

 

Cosmos, de Andrzej Zulawski (Francia / Portugal, 2015 – Paulo Branco), por Martín Chiavarino

Noche transfigurada

La última película del realizador Andrzej Zulawski, antes de su fallecimiento a principio de año, es la adaptación de la  última novela del destacado escritor polaco, Witold Gombrowicz. De carácter existencialista y perturbador, la novela relata en forma de investigación el descubrimiento de un par de jóvenes en una posada de acontecimientos siniestros que los interpelan de forma existencial.

La extraordinaria novela del escritor que vivió varios años en Argentina es una maravillosa aproximación psicológica y filosófica sobre las terribles angustias y pasiones que anidan profundamente arraigadas en el corazón del hombre.

El amor y el odio se manifiestan como las caras de una misma moneda y la locura y la muerte acechan en cada rincón a unos personajes que con cada escena se van volviendo cada vez más terribles.

Desgraciadamente, Zulawski es incapaz de traducir al cine la pesadumbre que aflige al personaje de Witold y al resto de los protagonistas. Aunque logra en algunas escenas retratar el cinismo corrosivo de la obra, nunca consigue reconstruir los climas de la prosa de Gombrowicz, errando especialmente en la música anodina seleccionada y en los cortes abruptos de la misma.

A pesar de que el realizador consigue por momentos encontrar el tono de la novela, en cada una de las escenas se las arregla para perderlo por completo rápidamente, desperdiciando una gran oportunidad de adaptar una obra de una genialidad inigualable al lenguaje cinematográfico.

calificacion_2

 

 

 

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