A Sala Llena

Ella se va (Elle s’en va)

(Francia, 2013)

Dirección: Emmanuelle Bercot. Guión: Emmanuelle Bercot, Jérôme Tonnerre. Elenco: Catherine Deneuve, Nemo Schiffman, Gérard Garouste, Claude Gensac, Paul Hamy, Mylène Demongeot. Producción: Olivier Delbosc, Marc Missonnier. Distribuidora: CDI Films. Duración: 116 minutos.

Pies aletargados.

Harta de sus padecimientos, de cuidar de su anciana y fastidiosa madre, de su rencorosa hija, de su restaurante al borde de la quiebra, Bettie (Catherine Deneuve), una fumadora empedernida de edad madura, ganadora en su juventud del concurso de belleza Miss Bretaña, se deja llevar por un impulso de alejarse de todo. Al partir en su auto hacia la campiña abandona el pequeño pueblo en que vive y comienza su viaje por el corazón de Francia.

Ella se va es una obra sobre la responsabilidad de los adultos y los problemas y el estrés que esto causa. Bettie debe hacerse cargo de su madre, soportar la ira y resentimiento de su hija, sobrellevar la muerte de su esposo y la pérdida de su primer gran amor en un accidente y supervisar las actividades de su restaurante. La sobrecarga le produce un ligero ataque de pánico que cambia su vida al obligarla a escapar de su cotidianeidad, pero enfrentando en el camino nuevos retos y viejos problemas enterrados por el tiempo y la necesidad de olvidar para sobrellevar todo el peso de la vida.

En su camino por varias pequeñas ciudades del centro de Francia, los pies de Bettie se ponen en contacto con una tierra que esconde muchas anécdotas y con personajes entrañables que viven el tiempo desaceleradamente, en tranquilas jornadas. De a poco puede volver a disfrutar de su vida en estas inesperadas vacaciones que ella misma se ha regalado sin proponérselo.

La película se sostiene en las actuaciones de una Catherine Deneuve en plena madurez actoral, ofreciendo leves sonrisas y pliegues de amargura en sus labios, y en la frescura de su nieto, Charly, (Nemo Schiffman), al que debe cuidar en medio de este viaje de autoconocimiento tardío. A pesar de todo esto, a medida que el auto va ganando kilometraje, el film va perdiendo fuerza motriz y la historia comienza a decaer en escenas de poco valor argumental.

La complacencia de la mirada de un país con una economía estable pero en declive y de su pequeña burguesía es ofrecida a la cámara como un vistazo distante y pretencioso sobre la realidad de una Francia con una idiosincrasia ecléctica que no encuentra un relato ni un objetivo. Bettie sabe lo que no quiere pero aún así se debe hacer cargo de todo soportando lo malo y aceptando lo bueno que se presenta en una ruta con poco para ver.

Ella se va es la expresión de varias ideas inconexas sobre los dilemas y las crisis de la vida adulta que no terminan de cuajar ni de tensionarse hasta llegar a sus extremos. Sin siquiera acercarse a esta intensión, el film es un compendio de los problemas artísticos que enfrenta el cine francés, buscando un punto arquimédico en actores consagrados y pequeñas dosis de humor con vistas a amenizar el film a través de un tono intimista cuya finalidad es ocultar la falta de propuestas novedosas producto de la ausencia de temperamento. Así, Emmanuelle Bercot no logra que los personajes trasciendan sus horizontes quedando, de esta manera, atrapados en una lógica pedante que no permite entablar una discusión con la condición gala.

calificacion_2

Por Martín Chiavarino

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