A Sala Llena

Hamlet

 

Hamlet

Adaptación y Dirección: Juan Carlos Gené. Traducción: Luis Gregorich. Autor: William Shakespeare. Iluminación: Miguel Morales. Vestuario: Marcelo Salvioli. Música Original: Luis María Serra. Escenografía: Carlos Di Pasquo. Elenco: Mike Amigorena, Edward Nutkiewicz, Horacio Peña, Luisa Kuliok, Esmeralda Mitre.  Prensa: CTBA.

Rey de Reyes

Y una vez más el príncipe Hamlet debe vengar la muerte de su padre, enfrentar a su tío asesino, rebelarse contra su madre enceguecida y mostrarse indiferente ante su prometida, y amigos que le aconsejan irse de Dinamarca para no volver.

Un viejo dicho dice… algo huele mal en Dinamarca, pero lo cierto es que en esta puesta del gran MAESTRO Juan Carlos Gené nada huele mal. Todo es perfecto y reluciente, calculado con suma meticulosidad. Tan, pero tan calculado, respetuoso y solemne que provoca que los críticos se rebelen contra dicha puesta por su magnifencia.

No podemos decir que no es fiel, porque podemos ver todo el texto plasmado, con una pulcritud que el propio Shakespeare habría aplaudido. No podemos decir que Gené no se ató a riesgos cuando pone en escena a un monstruoso y desaforado Mike Amigorena como protagonista, cuya locura calza como anillo al dedo con la locura del príncipe enceguecido por la venganza, y no se puede decir que no quiso darle un dejo vanguardista cuando vemos a la troupe del Rey Claudio vestida como gángsters de los años ’20, y que parecen salidos de un film noir con James Cagney. De hecho es muy interesante, pensar toda la obra como un macabro cuento de mentiras y espejos escritos por Chandler, donde Hamlet es llevado de acá para allá como un Marlowe creido y Ofelia ocupe el lugar de la Femme Fatale.

Y así podríamos ser más detallistas, y hablar de que cada entrada de Hamlet es llamativa, intensa y sorpresiva. Que pocas veces la sombra del Rey es tan siniestra como creíble, que una tumba en medio de escena tiene un poder cautivante e hipnotizante o que la forma en que confluyen iluminación y escenografía, con una estética barroca, donde resaltan los colores rojos, negros y ocres le da a la obra el clima oscuro necesario para impregnar y graficar la violencia textual.

Pero no seamos tan metódicos. Esta versión de Hamlet respira y se palpita porque todo el elenco (especialmente Amigorena, Kuliok, Roca y Nutkiewicz) brillan gracias a una energía macabra, que explota el perfil más siniestro de los personajes. Hay poco lugar para el humor. El cinismo, la ironía shakespereana está contenida en miradas, en sutiles acciones de los protagonistas.

Ágil, entretenida, hipnotizante, Gené nuevamente hace gala de su experiencia escénica y le da al teatro porteño una sana lección de clasicismo pero desde una visión propia, que no es comercial ni se adecua completamente a lo que se hace en el teatro oficial. La influencia de una puesta en escena de teatro off es palpable.

La orquesta al fondo le aporta otro tono, no tan elegante a la obra.

Hamlet va a seguir luchando a capa y espada por reclamar justicia… Y van a seguir cayendo los muertos. Pero la pluma del gran William Shakespeare sigue escribiendo.

Teatro: Presidente Alvear – Corrientes 1659

Funciones: Miércoles a Sábados 21 Hs – Domingos 20 Hs

Entradas: Desde $30

 


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