A Sala Llena

Hombres de Negro 3

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Hombres de Negro 3 (Men in Black 3, EEUU, 2012)

Dirección: Barry Sonnenfeld. Guión: Etan Cohen basada en el cómic de Lowell Cunningham. Producción: Walter F. Parkes, Laurie MacDonald. Elenco: Will Smith, Tommy Lee Jones, Josh Brolin, Jemaine Clement, Michael Stuhlbarg, Bill Hader, Alice Eve, David Rasche, Emma Thompson. Distribuidora: Sony. Duración: 105 Minutos.

El que volvió sin que lo llamen…

1997. Cuando empezábamos a recuperarnos de la destrucción alienígena a manos del desastroso Roland Emmerich con Día de la Independencia aparecieron Spielberg y Barry Sonnenfeld para encontrarle una vuelta de tuerca al género de invasiones extraterrestres y, de paso, explicarnos la verdadera razón por la que nunca vimos a un ET caminar entre los humanos. Es que los “Hombres de Negro” nos estaban protegiendo.

Alegoría política acerca del miedo a lo extranjero y la inmigración, sátira militar canchera, ingeniosa comedia de ciencia ficción que parodia a las obras clase B de los años ’50, la primera entrega de esta saga era fresca, entretenida y divertida. Tenía algunos giros y gags bastante ingeniosos y se burlaba de algunas celebridades. Además, la química entre Tommy Lee Jones y Will Smith funcionaba muy bien.

2002. Se esperaba ansiosamente esta secuela. Sonnenfeld había demostrado que era un realizador ingenioso. Su talento para la comedia absurda y surrealista estaba impreso en las dos entregas de Los Locos Addams y, además, en la adaptación de la novela de Elmore Leonard, El Nombre del Juego. Sin embargo, el éxito no estaba garantizado. Su anterior obra, también con Will Smith –Las Aventuras de Jim West, una decepcionante trasposición de la serie Wild Wild West– había sido un fracaso. Por lo tanto, cuando estrenó Hombres de Negro 2, se esperaba que el realizador lograra retomar la línea de sus primeros trabajos.

Pero no fue del todo así. Sin haber sido un total desastre, la secuela aportaba muy poco a la primera parte. El problema radicaba en un guión defectuoso, con pocas sorpresas e ingenio. Solamente se destacaba la escena inicial (tributo al cine clase B de Ed Wood) y las dos últimas escenas, en las que los personajes se burlaban de la ignorancia terrestre.

2012. El regreso de Hombres de Negro parece más bien una excusa para levantar un poco las carreras de Sonnenfeld y Will Smith, que en los últimos años estuvieron alicaídas. Por suerte, a Tommy Lee Jones nunca le faltó trabajo (como director o actor), lo que confirma la gran estatura y versatilidad artística del tejano.

Tras pasar por las manos de notables guionistas como David Koepp y Jeff Nathanson (habituales colaboradores de Spielberg), el texto lo terminó firmando Etan Cohen, especialista en comedias como Una Guerra de Película. El resultado final, si bien es superior a la anterior entrega, no deja de ser un poco decepcionante.

Es irreprochable que la narración es fluida y la acción, constante, pero el paso del tiempo ha hecho su trabajo; como sucedía en la cuarta parte de Indiana Jones, el humor que en 1997 era efectivo en esta entrega parece forzado y remilgado. Ya en el final de Hombres de Negro 2, Sonnenfeld -que se caracterizaba por aportar un gran nivel de cinismo e ironía constante a sus películas- empezó a dar muestras de agotamiento y adicionó una cuota de sentimentalismo medio cursi, que daba como resultado un producto conservador. Ese aspecto se incrementa en esta tercera parte.

Boris, el Animal (Clement, destacado actor de El Vuelo de los Concord) es un extraterrestre que escapa de una prisión en la luna y vuelve a la Tierra para viajar al pasado y matar al Agente K (Jones, con una participación reducida en esta entrega, lo que le impide destacarse), así en el presente los habitantes de su planeta pueden invadir el nuestro. Ante la desaparición de K, el agente J (Smith, en piloto automático como en sus primeros trabajos) debe viajar a 1969 para impedir que Boris mate al K joven y se produzca la invasión actual. Para esto, cuenta con la ayuda de un benévolo alien: Griffin, capaz de visualizar constantemente varios futuros al mismo tiempo. Con la aparición de estos personajes, la película toma un poco de vuelo, no tanto por la complejidad de ellos, sino por las notables interpretaciones. Se destacan Josh Brolin -que imita a la perfección cada expresión facial de Tommy Lee Jones con su acento sureño y su modo de hablar y aporta calidez y humanidad al personaje- y Michael Stuhlbarg (Un Hombre Serio, Hugo Cabret), que demuestra una vez más que es un actor con herramientas suficientes como para robarse las escenas. De hecho, las expresiones faciales de este símil extraterrestre son divertidas porque el personaje es sencillo y Stulhbarg logra convertirlo en “adorable”.

Sin embargo, se extraña el aporte humorístico de Frank, el perro (bastante homenajeado igualmente), y del Z a cargo de Rip Torn (octogenario y preso en la vida real).

Desde el principio, los Hombres de Negro se despiden de este último personaje esencial para la saga. Ese tono funerario estará presente en el resto de la película. No solo es sentimentalismo, sino también melancolía expresada en una merma humorística respecto de las dos películas anteriores.

Tras la presentación del personaje de O (la nueva jefa, a cargo de Emma Thompson, en un rol bastante desaprovechado) se desarrollan un par de escenas de acción, pero el ingenio empieza a encontrarse a partir de que J viaja a 1969. La transición temporal se utiliza como sátira de diversos momentos de la historia estadounidense. A partir de que se encuentra con K joven, la película comienza a levantar y se suceden diversas secuencias que cuentan con varios gags efectivos, especialmente aquellos en los que se pone de manifiesto el racismo de la sociedad de 1969.

Sonnenfeld se ata a íconos de la cultura cómic y serial de la década para inspirarse a la hora de crear nuevos extraterrestres. Una forma de homenaje, acaso, a los dibujantes de la época. Se van sucediendo algunas escenas que provocan mayor risa que otras, especialmente la secuencia dentro de “La Fábrica” de Andy Warhol, en la que se satiriza al creador del Pop Art gracias a un gran trabajo del comediante Bill Hader.

Sin embargo, hacia el final la película empieza a apagarse y se torna de nuevo cursi,  sentimentalista y predecible. Además, le falta una idea ingeniosa para darle cierre. Justamente, las escenas finales de las anteriores entregas eran brillantes, pero ésta carece de esa chispa de creatividad y sorpresa que caracteriza de por sí al cine de Barry Sonennfeld.

Aun siendo un producto mejor que la media de obras de ciencia ficción que se estrenan en las salas cinematográficas, Hombres de Negro 3 deja un sabor agridulce, como si en estos diez años se hubiera perdido el humor, la ironía, la química entre Jones y Smith y la conciencia de ser un producto deudor de las películas clase “B”. No se necesitaba una tercera parte. Aunque estaría bueno que hubiera una cuarta entrega capaz de devolver el ingenio y cinismo a estos “hombres” que defienden al planeta de la escoria del universo.

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Dos Caras

Más allá de cualquier calificación, esta entrega de Hombres de Negro parece anacrónica. Pasaron diez años y demasiadas películas importantes desde su última parte. No necesariamente han sido mejores, pero el panorama es distinto al de una década atrás.

Pasaron las sagas de Harry Potter, Crepúsculo, Narnia y, recientemente, Los Juegos del Hambreque va por sus continuaciones –  también crecieron las adaptaciones de superhéroes (muchas de ellas, notables, como El caballero de la noche, Iron Man o la segunda parte de Spider Man).

En 2012, lejos de su último film, Hombres de Negro estrena su nueva secuela. Si existe un desafío artístico consiste en sobrevivir en la actualidad con historias aceptadas por la crítica y el público (como sucede ahora con Los Vengadores). Por otro lado, si existe un desafío comercial consiste en asegurar ganancias a partir de una saga que muchos parecen haber olvidado.

Ahora bien, Hombres de Negro 3, contra todo pronóstico, funciona bastante bien. La historia pretende ser compleja pero no hay nada que no se haya visto con anterioridad. En especial en Volver al Futuro, que funciona como base para el conflicto principal. El agente J (Will Smith) debe viajar en el tiempo para impedir que un criminal extraterrestre elimine al agente K (Tommy Lee Jones en la actualidad, Josh Brolin en el pasado) y lleve a cabo una invasión alienígena. Se observa que, a diferencia de las demás películas de la saga, ésta se concentra en un nivel narrativo con ciertas alteraciones producto de los cambios temporales.

Es cierto que el film de Robert Zemeckis funciona mejor en todos los aspectos. Hombres de negro 3 apenas esboza una visión sociocultural -en este caso, de la sociedad de fines de los ‘60-. Solamente hace mención a las modas de la época o a algunos personajes clave (es interesante la aparición de Andy Warhol, interpretado por Bill Hader) en la historia de EE.UU. El resto es superficialidad estética y eso es un demérito: el relato podría aprovecharse teniendo una visión crítica del pasado (recurso que siempre da buenos resultados) pero elige no hacerlo. No es de extrañar que todo parezca anclado en un estado temporal inexacto. Es decir que, si la película no lo mencionase, el cambio de tiempo demandaría una mayor atención para notar que el protagonista no está más en el mundo actual.

Hay dos partes notoriamente diferentes: por un lado, por momentos todo funciona en piloto automático, apoyándose en el carisma de una estrella como Will Smith. A su vez, son numerosos los segmentos torpes, de sutileza rústica y comedia anticuada. Por otro lado, cuando Sonnenfeld se arriesga, el relato fluye con naturalidad como en los mejores momentos de El Nombre del Juego -su mejor film-. Es decir, con gracia, dinamismo y escenas muy bien ejecutadas. De ahí se desprende la acción, los viajes en el tiempo y la química con el personaje de Josh Brolin. También hay una secuencia, cerca del final, de una carga emotiva bastante interesante e inusual en la saga: una escena íntima, lograda, ajena a cierta pereza que caracteriza a la narración. Cuando elige ser honesta, Hombres de Negro 3 llega a niveles interesantes. Niveles que, con una mayor decisión, podrían haberla hecho una mejor película.

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Por Luciano Mariconda

Hombres de Negro fue el tanque sorpresa allá por 1997, opacando a superproducciones más promocionadas en ese momento. Esta historia sobre una agencia secreta encargada de mantener el orden entre los extraterrestres que llegan a la Tierra tuvo varias claves de éxito: el carisma de Will Smith, su química con Tommy Lee Jones, la dirección del gran Barry Sonnenfeld, un guión divertido y políticamente incorrecto, y criaturas espaciales creadas con CGI y maquillaje, pero que siempre están al servicio de la narración. En 2002 llegó Hombres de Negro 2 que, si bien recaudó millones, no estuvo a la altura de la primera parte debido a que calcaba la premisa de aquella y adolecía de una sobredosis de efectos especiales.

Luego de una década, los Men in Black regresan a la pantalla en Hombres de Negro 3.

Esta vez, J (Smith) y K (Jones) deben enfrentar a Boris, el Animal (Jemaine “The Flight of the Conchords” Clement), un salvaje alienígena dispuesto a vengarse del veterano del dúo por haberlo mandado a prisión 40 años atrás. Y el villano tiene un plan muy concreto para lograr su objetivo: viajará al pasado para cambiar la historia. K desaparece de golpe, producto de una paradoja temporal, y J también deberá ir a 1969 para volver a corregir el destino de su amigo y, de paso, impedir una invasión por parte de Boris.

La película tiene un tono más melancólico ya que toca temas como la amistad, el pasado, la muerte. Todo esto en el marco de una historia entretenida, todavía sin la genialidad ni la frescura de la primera, aunque sin abusar de los FX como la segunda. La mayoría de los chistes están bien o son algo obvios, pero hay dos por encima de todos: un niño que confunde a J con Barack Obama (el presidente de los Estados Unidos dijo que querría a Will para interpretarlo en alguna biopic, cosa que le da sentido a la broma), y el hecho de que Andy Warhol (Bill Hader) resulte ser un Hombre de Negro infiltrado (un acierto, ya que hubiera sido más predecible darle el rol de un ET). Además, hay una mirada ácida de la cultura de fines de los ’60 y la situación político-social de Estados Unidps —hippismo, racismo, etc.— y queda demostrado, una vez más, que la premisa de los viajes temporales nunca pierde su atractivo.

Will Smith se entrega de lleno, como siempre. Tommy Lee Jones, el eterno parco del cine, aparece menos ya que quien más tiempo está en pantalla es su versión de 1969 (Josh Brolin, en una perfecta caracterización). De esta manera, podemos ver que K no siempre fue un amargado agente y que un hecho específico lo marcó para el resto de su vida. Emma Thompson ingresa a la franquicia en el rol de O, la nueva jefa de los protagonistas. Al igual que K, también podremos conocer a la versión juvenil del personaje interpretado por Alice Eve. Lamentablemente, O no es aprovechada en ninguna de las dos versiones, a pesar de haber tenido un romance con K. Por otro lado, Michael Stuhlbarg se roba sus escenas como Griffin, un tierno extraterrestre que ayudará a nuestros héroes. Imposible no mencionar la mínima aunque simpática aparición de David Rasche, siempre conocido por la desopilante serie de culto Martillo Hammer.

Hombres de Negro 3 es un film menor, que funciona en piloto automático pero cumple lo suficiente para divertir un rato. Eso sí: también hace pensar que Sonnenfeld, Smith y Jones podrían haber hecho un producto todavía mejor, como en los viejos buenos tiempos.

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