A Sala Llena

Mau Mau o la tercera parte de la noche

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Autor: Santiago Loza Dirección: Juan Parodi Diseño de Iluminación: Matías Sendón Vestuario y Escenografía: Gabriela A. Fernández Producción Ejecutiva: María La Greca Actúan: Eugenia Alonso, Gaby Ferrero y Juan Manuel Casavelos Prensa: Duche & Zarate

La música es lo primero que atrae al ingresar a Mau Mau, pero inmediatamente después son esas dos mujeres bailando solas en el centro de la pista, casi en penumbras, las que llaman la atención.  Bailan con el mismo entusiasmo que en la inauguración de la mítica boîte porteña, allá a principios de la década de los sesenta, al igual que lo hicieron durante los treinta años de vida de la discoteca y como lo harán eternamente porque, a Mecha y a Rita, la muerte las ha olvidado. Y el olvido, casi siempre, es recíproco.


Mau Mau fue un ícono de la noche de Buenos Aires a lo largo de tres décadas (1964-1994) que, frecuentada por las principales figuras de la farándula, deporte y política argentina, se convirtió en un espectador privilegiado del devenir histórico del país. Mecha y Rita fueron testigos y hacedoras de esa época y, más aún, hoy son las guardianas de todos sus secretos.

Escrita por la brillante pluma de Santiago Loza, Mau Mau o la tercera parte de la noche nos sumerge, desde el punto de vista de la fiesta nocturna, en los años más oscuros de la historia reciente de la Argentina y, con la destreza y sutileza a la que nos tiene acostumbrados el autor de La mujer puerca y He nacido para verte sonreír, nos conduce por un sinfín de sentimientos y sensaciones.

Cargado de ironía y acidez, el texto de Loza se luce en las voces de Gaby Ferrero (Mecha) y Eugenia Alonso (Rita). Las actrices, que desde hace años conforman el grupo Ácido Carmín (El beso, El 52),  hacen un trabajo extraordinario al encarnar a las patéticas y tristes “ninfas de la boîte”, quienes se jactan de haber sido de las primeras en entrar a la discoteca de la Recoleta.

La mano del director Juan Parodi, el mismo de Píntame y Cariño Yacaré, se nota en cada gesto, silencio o paso que dan las intérpretes, que recorren todo el espacio del escenario con una naturalidad y precisión que delata largas horas de ensayo.

El vestuario de la obra está bien ideado, permitiéndoles a las actrices ir quitándose prendas para adaptarse a la moda de cada década. Nada molesta en una escenografía sumamente práctica, que facilita el desplazamiento de las artistas.

Las dos actrices se valen de todos los recursos que tienen a su alcance, tanto materiales como profesionales, para transportar al espectador a los distintos momentos por los que atravesó la Argentina y para recrear, a pura danza, puchos y tragos, el ambiente que caracterizó a Mau Mau.

Así, el público es partícipe de los locos años sesenta, se entera del incendio que provocó el cierre temporal del boliche a poco tiempo de su apertura, rememora los años setenta y la guerrilla de “los rojos”, ve cómo se vivió el golpe que derrocó a la viuda de Perón, padece el terror de estado, siente lástima de la guerrillera que salió semidesnuda de una torta gigante, grita los goles que le dieron al país su primera copa del mundo, festeja la recuperación de las Malvinas para llorar la guerra después, se alegra con la vuelta de la democracia y teme por la inevitable crisis que se avecina, por la siguiente y la otra después de ésta.

Pero bailar cansa -ser argentino cansa- y nadie les reconocerá jamás a Mecha y a Rita tanto taco gastado en la pista de Mau Mau. “¡Bailá Mecha, bailá! No te detengas, que si te detenés vas a ver las cosas como son. Y eso, a veces, no está bueno”, le advierte Rita a su amiga. Por eso, a 20 años del cierre, continúan de fiesta en la boîte. Esa es su condena, que también es la nuestra.

Teatro: El Extranjero, Valentín Gómez 3378

Entradas: $100

Funciones: Lunes 20:30h

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