A Sala Llena

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CRÍTICAS - CINE

Minions

(Estados Unidos, 2015)

Dirección: Kyle Balda y Pierre Coffin. Guión: Brian Lynch. Elenco: Sandra Bullock, Jon Hamm, Michael Keaton, Allison Janney, Steve Coogan, Jennifer Saunders, Geoffrey Rush, Pierre Coffin, Katy Mixon, Steve Carell. Producción: Janet Healy y Christopher Meledandri. Distribuidora: UIP. Duración: 91 minutos.

La jerigonza políglota.

Realizaciones como Minions (2015) sacan a relucir estrategias específicas, tanto artísticas como comerciales, de los grandes estudios de Hollywood en lo referido al empeño de exprimir una franquicia que ha probado ser redituable. En primera instancia descubrimos la doble maniobra de aislar al personaje más “celebrado” por el público infantil/ adolescente y colocarlo en el núcleo del relato de turno, en pos de jugar a seguro en taquilla. Luego tenemos la obsesión del mainstream de nuestros días con complicarse la vida gratuitamente ofreciendo -en vez de las clásicas continuaciones de antaño- una serie de películas que revolotean alrededor del régimen temporal de la saga y/ o hasta pretenden complementarlo.

Por más que se cambien los ropajes de ocasión y el maquillaje formal pase al centro de la escena, lo cierto es que este amasijo de idas y vueltas no puede escapar a la promesa detrás de toda secuela, léase el servir en bandeja a los mismos notables en nuevas y cíclicas aventuras, circunstancia que redirecciona a los consumidores hacia el desencanto, en función de un “giro narrativo” que ya no es tal y que nadie pidió. En este caso, y como el título lo indica, los que regresan son los pequeños seres amarillos que hicieron de las suyas en Mi Villano Favorito (Despicable Me, 2010) y su corolario del 2013, ahora convertidos en protagonistas de una mixtura entre los módulos quemados de la precuela y el spin-off.

Así las cosas, aquí somos testigos de todo lo que se podría esperar de una obra cuyo eje es una raza de criaturas apuntaladas en el humor físico, la ingenuidad y algún que otro detalle absurdo, siempre detrás del líder más “despreciable”. Más cerca de los Looney Tunes que del semblante torturado/ ambivalente de Gru, el señor que a posteriori se transformará en jefe de los minions, la propuesta presenta una versión caricaturesca de esa eterna vocación de servicio arruinada por la torpeza de los susodichos, quienes una y otra vez terminan provocando la muerte del héroe maligno a seguir. Por supuesto que la solución eventual, un autoexilio en la Antártida, no durará mucho y un grupito partirá en busca del próximo amo.

Si bien el trío compuesto por los simpáticos Stuart, Kevin y Bob no pasa vergüenza en este viaje bufonesco y un tanto caótico, resulta evidente que el guionista Brian Lynch y los realizadores Kyle Balda y Pierre Coffin fracasan en su intento de reemplazar a Gru con Scarlett (Sandra Bullock), una villana que en 1968 planea manipular a los minions -como Gru manipuló a las tres huérfanas en la original- para robar la corona de la Reina Isabel II. Por más que se agradecen el costumbrismo británico y una banda sonora con canciones de The Who, The Kinks, The Rolling Stones, The Doors y The Beatles, la jerigonza políglota apenas si soporta esta epopeya de protagonistas poco desarrollados y muy esquemáticos…

calificacion_2

Por Emiliano Fernández

 

Al principio de todo, cuando no había casi nada, un organismo unicelular se come a otro y se hace más grande. Otros organismos, más chicos y amarillos, lo siguen. Evolucionan. Pasan de un primitivo anfibio a un tiranosaurio rex. Cuando, gracias a su irresponsabilidad en las tareas asignadas, eliminan a este dinosaurio, pasan a otro amo, el hombre de las cavernas. Y así avanzan en la historia: los egipcios y la construcción de las pirámides, Drácula y el festejo de su cumpleaños, un cañonazo certero al mismísimo Napoleón… Los minions, en realidad, no son malos. Quieren servir. Quieren estar a disposición. La falta de un amo (bueno o no) hace que no sepan qué hacer de sus vidas. Ya nada tiene sentido y es ahí donde la película adquiere su rumbo. Tres de ellos (Stuart, Kevin y Bob) se unen en un viaje de destino incierto: encontrar un nuevo amo.

En Mi Villano Favorito (Despicable Me, 2010) los minions estaban ahí pero la historia iba por otro lado: Gru. En Mi Villano Favorito 2 (Despicable Me 2, 2013) ya la cosa cambia. Los minions ganan mucho tiempo en pantalla pero Gru sigue siendo el centro. En 2015 ellos son los protagonistas. Sin tantos guiños cinematográficos (en la primera entrega de Mi Villano Favorito hay homenajes a El Padrino, así como en la segunda parte hay citas a Batman de Tim Burton, Alien y World War Z, entre otras), podemos ver en este último eslabón a unos minions un poco menos irresponsables, menos impunes a los actos y más tiernos. Desde lo técnico, la película es impecable. El estudio Illumination se supera película tras película. Por momentos cuesta pensar que los paisajes que se ven de New York o Londres son animaciones y no filmaciones hechas con una cámara. De no ser por esa clásica deformidad que los directores Kyle Balda y Pierre Coffin imprimen a los seres humanos, tranquilamente la animación podría ser confundida con el cine clásico.

Interesante asunto es el del idioma de los minions. Los directores tienen creado un diccionario con casi todas las palabras que dicen y su significado. La mayor parte del lenguaje que hablan son palabras mezcladas entre el inglés, francés, español e italiano. Eso genera que, en el medio de una charla entre dos minions en la que no se entiende nada de lo que dicen, aparezcan estas palabras mezcladas en el medio y carguen de sentido a lo que están diciendo. Es una pena que no haya copias dobladas al inglés para poder disfrutar de las voces de Sandra Bullock, Jon Hamm, Michael Keaton, Geoffrey Rush y Steve Carell, entre otros. De hecho, la película (para la mirada de un adulto interesado en apreciar la interpretación de los actores antes mencionados) pierde fuerza en los diálogos de los minions ya que, como se explica más arriba, la mezcla de idiomas le da un toque único a ese delirio. Llama la atención que en el doblaje al español hayan optado por traducir (en el idioma minion) al castellano sólo las palabras en inglés, dejando de lado las dichas en francés y en italiano.

Una pregunta prevalece por sobre todo: ¿Minions es una película necesaria? O sea, en las primeras dos partes de la saga no sabemos de dónde salieron los minions o qué son. De hecho, hay un corto llamado Orientation Day, en el cual en un momento se dice que los minions están “todos diseñados con la misma cadena de ADN mutante”. La película muestra un supuesto origen, sí, pero se contradice con el corto antes mencionado. Entonces ¿aporta algo esta película a la historia de la saga o es sólo una sucesión de escenas graciosas y guiños para adultos? Lo seguro es que Pierre Coffin (quien además de ser uno de los directores, es también la voz de todos los minions) ya está trabajando en una tercera parte de Mi Villano Favorito, prevista para 2017. Habrá que esperar.

calificacion_3

Por Adrián Kaplan Krep

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