A Sala Llena

Negra

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Negra

Dirección, Producción y Dramaturgia: Dennis Smith. Supervisión Actoral: Lourdes Invierno. Iluminación: Sandra Grossi. Arreglos musicales: Agustín Buquete y Fernando Losada. Intérpretes: Dennis Smith, Agustín Buquete, Fernando Losada. Prensa: Debora Lachter.

Elegía

Dennis espera. Está impaciente. Se encuentra en una sala de espera de Miami, esperando, valga la redundancia a un tal Winston. ¿Por qué lo espera? ¿Qué es lo que ese tal Winston va a hacer por él?

Durante 50 minutos, Dennis va a grabar en un casete, lo que lo ha llevado Miami, un lugar paradisíaco y feliz. El único lugar que no es disfrutable es esa sala de espera.

El casete llega a conocer la relación de Dennis con una persona anciana y moribunda, a la que la cinta está dedicada.

Tras abordar diversos proyectos audiovisuales y teatrales, donde la relación del propio Smith con su familia, sirve de excusa para abordar los complejos vínculos que hay entre madres e hijos, y entre hermanos (caso de El Ayuno), nuevamente, esta vez en forma de unipersonal, nos metemos en un momento doloroso de la vida del director y dramaturgo, pero que fiel a su estilo, lo transmite con humor e ironía. La muerte, la vejez abordada con simpatía puede llegar a impactar, pero acá no se trata de una burla, sino de un dura realidad, que más de uno habrá vivido. Como es estar cerca de una persona, que sabés que dentro de poco va a fallecer.

Entre la nostalgia, la melancolía y sonrisas, el protagonista va llevando un texto inteligente y honesto, interrumpido oportunamente con covers musicales de canciones populares, ya sea blues, baladas clásicas o folclore. Smith aporta su propia personalidad a la hora de interpretar los temas, con gracia y empatía.

De esta forma, se van mezclando tres tiempos narrativos: la ficción en Miami que le posibilita estructurar y justificar el segundo tiempo, más abstracto, que sucede cuando está frente al grabador (que se irá transformando), y por último, los números musicales.

Si bien las canciones tienen una perfecta coherencia con el momento en que interrumpen el relato, es todo lo que sucede en Miami que no encaja demasiado durante el desarrollo, como si fuera forzado; al menos hasta el final, en que se justifica más desde lo emotivo que en lo narrativo.

Más allá de esta trivialidad, es posible que con el paso de las funciones, la interacción del protagonista con los músicos que interpretan a los dueños de la sala de espera, sea más dinámica y divertida, y por lo tanto el espacio escénico cobre mayor relevancia

Lo que sí queda en claro, es que se trata de un relato íntimo y vale resaltar el impecable trabajo de Smith a la hora de plasmar las palabras en cuerpo, permitiendo una gran química entre el protagonista y su público. La puesta de luces también es gran logro y ayuda a independizar cada espacio, y a darle un clima especial a cada número musical.

Debido a esto, seguramente Negra se disfrutaría más en un Café Concert que en un teatro (a pesar de que el tema es, posiblemente, demasiado oscuro para escuchar durante una cena), ya que Dennis Smith es un artista que necesita esa interacción, y la distancia con el público es fundamental en este tipo de unipersonales.

Aún así, Negra es un monólogo bello y sensible, que atrapa por el carisma de su protagonista.

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Una elegía posmoderna

En Miami todo es lindo. Todo menos la sala de espera en la que, valga la redundancia, Dennis espera. Rodeado sólo por dos seres que parecen ausentes, el protagonista despliega su trama familiar plagada de personajes y anécdotas que, por momentos, resultan incómodamente cercanos. De golpe, aparece Negra, una abuela que se fue y que, a su manera, Dennis intenta homenajear y despedir. Un exquisito repertorio musical interpretado por Smith funciona como el hilo conductor de una historia que penetra, a través de las vivencias del protagonista, en los costados más despiadados de la condición humana y las expresiones más genuinas del amor.

El texto de Negra resulta algo críptico, pero logra atrapar al público y brinda imágenes vívidas de una existencia intensa plagada de un oscuro humor y de una ternura casi infantil. Smith lleva la progresión dramática de la obra con inteligencia y buen dominio de los tiempos escénicos. El versátil intérprete puede alternar estados de euforia expresiva con raptos de profunda conexión emocional que parecen desnudarlo. Por momentos, la obra parece pedir una interpretación aún más descarnada, pero, aún así, las elecciones del actor resultan convincentes.

Lo que resulta realmente excepcional en Negra es el talento que despliega Dennis Smith como cantante. El autor nos regala, con la naturalidad del verdadero talentoso, una voz que logra atravesar el alma sin pedir permiso alguno.

Cabe destacar aquí este curioso dato: Dennis fue finalista del reality Latin American Idol. En esa ocasión, no obtuvo el título de ídolo. Con el tiempo, logró alcanzar algo más complejo y menos efímero: la identidad de un verdadero artista.

Celebro a Negra como un llamado de atención; una demostración  de arrojo y talento; una despedida sin lugares comunes ni fórmulas prefabricadas; una elegía adaptada a los tiempos posmodernos que, como la vida misma, nos conmueve y nos espanta.

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Por Carolina Amoroso

Teatro: Abasto Social Club – Yatay 666

Funciones: Sábados 20:30 Hs.

Entrada: $35

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