A Sala Llena

Piratas del Caribe: Navegando Aguas Misteriosas, Según Tomás Maito

Otra vez más navegando hacia el mismo rumbo

Luego de la trilogía de Gore Verbinski, el nuevo elegido para llevar las arcas de la híper popular Piratas de Caribe resulta ser Rob Marshall, director de la sobrevalorada Chicago y las intrascendentes posteriores Memorias de una geisha y Nine.

Para la cuarta edición de la saga del Jack Sparrow (ya el mítico personaje interpretado por Johnny Depp), esta popular odisea de aventuras desembarca con Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas, una nueva entrega dónde el ícono de Walt Disney en los últimos diez años se encontrará con Angélica (Penélope Cruz), una mujer con la que tuvo una relación en el pasado, quién lo hará llegar a ella para ir en busca de la fuente de la juventud, ya que su padre, el malvado capitán Blackbeard (Ian McShane) teme de una profecía que predica su muerte.

Entre engaños y diversas incógnitas zarparan en busca de los acontecimientos, cómo también lo hará por paralelo el capitán Barbossa (Geoffrey Rush) que irá en busca de venganza. Como en los tres primeros, el film de Marshall es un collage de acción y efectos especiales manejado por grandes figuras de Hollywood cómo las ya mencionadas; aunque dejando un saldo repetitivo y obsoleto. La película es sumamente predecible y todo lo que va sucediendo es lo que se supone que va a pasar en una enorme marea de clichés.

En 2003 con La maldición del Perla Negra, el más correcto de la saga de Sparrow, comenzaba lo que sería un boom multitudinario: un personaje llamativo, espectaculares efectos visuales, acción y un toque de comedia que cautivaron al público a pesar de no presentarse una gran obra; pero como es habitual en la Hollywood moderna, se opta por explotar cada film pochoclero y producir innumeradas e innecesarias sagas de cada película que tiene un éxito de importancia. Por ende se privilegia más el negocio que el cine, más el dinero que el arte, aunque tranquilamente podrían ir paralelos; pero cada vez son menos los casos de este estilo, ya lejos queda en el tiempo Steven Spileberg los las tres primeras Indina Jones o Robert Zemeckis con Volver al futuro y sus respectiva trilogía.

En 2006 con El cofre de la muerte y 2007 con En el fin del mundo, lo único que se demostró fue que la historia de Piratas del Caribe se reescribía en materias similares en vez de buscar nuevas variantes y algo sorpresivo que pueda hacer evolucionar a la obra; sin embargo se puede entender en que esto poco influyó en el público, ya que estos films son tan calculados para ser efectivos que generalmente contienen lo que la mayor parte de la gente espera.

Pero volviendo a Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas hay que decir de que a pesar de ser correcto visualmente, tener pasajes entretenidos de aventuras y un humor negro aceptable, la obra de Marshall decae siempre en obviedades y hasta en romances cursis como el de un religioso tripulante de Blackbeard y compañía con una joven sirena que capturan para concretar el tan ansiado plan.

En conclusión, Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas es otra floja parte de las aventuras del capitán Jack Sparrow, además como pareciese y lo da a entender la película de Marshall en un futuro cercano tendremos una nueva edición de la saga, y luego quién sabe cuantas más; lo único que se puede esperar es, aunque sea, un poco de creatividad por parte de Hollywood.

 

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