A Sala Llena

Vuelo

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Vuelo

Dirección: Jorge Costa, Lila Monti Dramaturgia: Valeria Maldonado, Lila Monti. Vestuario: Gastón Fleitas Iluminación: Ricardo Sica. Música: Matías Pascuale. Elenco: Valeria Maldonado. Prensa: Marisol Cambre.

Nos adentramos en la casa de esta payasa, en su hogar que es todo su universo. Desde el principio se siente la calidez que irradia, inmediatamente nos hace sentir cómodos con ganas de quedarnos y seguir de cerca sus quehaceres.

Por momentos vemos una señora de barrio con todas sus costumbres, por momentos una niña que juega con todo lo que se le cruza en el camino, haciendo que el pequeño trayecto que hay entre la cocina y la puerta se amplíe por todas las cosas que ahí ocurren.

Atravesando distintos estados de ánimo, distintos tonos en el cuerpo y en la voz, sin buscar el chiste sino habitar la escena, respirar, mirar, Valeria Maldonado sabe utilizar bien los recursos del clown, con el juego, el disfrute como pilares para entrar y hacernos entrar en un estado de gracia.

Como una buena cocinera que con poco logra deleitar, en lo simple encuentra la complejidad, de cada cuestión cotidiana va haciendo algo descomunal, de algo mediocre hace algo bonito.

Parece tener la receta para ser feliz, el secreto parece ser la cebolla, pero capa tras capa, escena tras escena, gag tras gag, a medida que avanza la obra se va destapando el drama de fondo,  distintas sensaciones se van descubriendo.

Desde la dramaturgia y por ser un unipersonal el personaje esta solo, pero la actriz no, interactúa con una apreciable musicalización, iluminación, utilería y dirección que entre todos aportan los condimentos necesarios para dorar y sellar la obra.

Tal vez esta payasa, este ser vulnerable, inofensivo, sienta la necesidad de encerrarse como resguardo para protegerse de un afuera que podría dañarla. Entendemos y acompañamos su amparo, pero por otro lado nos esperanza el hecho de que un ser así pueda salir al mundo para que no se pierda de ciertas cosas y para que contagie sensibilidad, como una cebolla que al entrar en contacto con ella nos hace llorar, este espectáculo nos emociona, dejándonos un gusto más bien dulce.

Esta obra sería una cebolla que puede provocar risa y también por ahí hacer caer alguna lágrima, pero sin ardor en los ojos, sino un sollozo liberador que nos deja alivianados listos para el Vuelo.

Teatro: Noavestruz – Humboldt 1857

Funciones: Se terminó la temporada 2013

Entrada: $50

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