A Sala Llena

Zack y Miri…, según Matías Abramowicz

Kevin Smith y Seth Rogen son dos de los tipos que más me hacen reír del cine actual. Ambos irreverentes y boca sucia, no se guardan nada a la hora de tirar chistes y el extremo es lo que los hace divertidos, espontáneos e hilarantes.

La propuesta en sí era prometedora, Kevin Smith haciendo actuar a Seth Rogen en una película porno amateur. Sin dudas es un film más que divertido, pero cuando cae en ciertos momentos de sensiblería dignos de Jersey Girl, su peor obra, puede volverse un tanto común (igualmente en uno de ellos llega el groso de Jason Mewes a enseñarnos una nueva forma de autosatisfacción… ejem).

Ahora, estoy dando por sabido que ustedes saben quién es Kevin Smith. Smith es un cineasta independiente que debutó en cine con Cajeros, una comedia de puro diálogo donde marcó un estilo desprejuiciado a la hora de hacer chistes. Luego hizo su primera película de estudio, Banda en fuga, donde el estilo continuaba, pero adaptado a un cine más comercial. Smith cuenta en una entrevista que inclusive le cortaron varios chistes, uno de ellos involucraba a una chica con semen en la cabeza cuyo pelo se endurecía. Los ejecutivos le preguntaron por qué creía que eso era gracioso. No, todavía no había salido Loco por Mary… saquen sus propias conclusiones. Luego demostró entender como es el amor en La otra cara del amor e inclusive se la jugó con una de catástrofe en “Dogma. Luego de films un tanto flojos, Zack y Miri… parece ser una buena vuelta a un cine que en ciertos momentos tiene mucho contacto con las primeras cosas que hizo.


Ahora, yendo a la película, Los primeros minutos de la historia de Zack y Miri son hilarantes, dos perdedores natos que sus carencias van desde lo económico al no pagar las boletas de luz a lo personal donde estos seres no pueden ni ir al baño bien. Él es un tanto desquiciado, típico personaje de Smith en la línea de Brodie Bruce y Banky Edwards. Ella es más dulce, una chica linda que no lo sabe que lo es. Miri espera conquistar al chico que le gustaba en la reunión de la secundaria, pero ni eso le sale bien a este duol que de ese reencuentro sólo salen con la idea que la única forma para salir de la crisis es teniendo sexo en cámara.


Los personajes secundarios mantienen esta genial idea que involucra a Craig Robinson de The Office como un amigo de Zack maltratado por la mujer, una actriz porno con el talento de hacer burbujas y no con la boca, otra demasiado tonta e inocente, un chico muy sensible que le gusta ser maltratado y el artista del insulto Jason Mewes haciendo un personaje muy parecido a su Jay, pero con menos ropa.

Aunque la película se ablanda hacía el final y hay momentos de sensibleria bastante evitable, hay que destacar la escena donde por fin se concreta la relación sexual de Zack y Miri como el mejor momento del filme, donde ternura y humor se suman para dar un gran resultado.

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